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domingo, agosto 12, 2007

El sueño de Lestedo.

En las noches de verano, noches de calor, Lestedo se ahoga, en la cama suda y las sábanas le resultan de plástico. Hace por no ir a la cama. Intenta pintar, ver la tele, leer o sale hasta tarde a morirse de cerveza.

Lleva noches soñando que se muere ahogado, que en el intento de remontar al pico llega una serie enorme que eleva en horizonte entero con una franja azul encrespada. La serie siempre lo caza. Acaba ahogándose y es cuando se despierta, sudando y con una bola de sal en la boca y es cuando corre al lavabo a buscar agua dulce.

Suele recrearse una vez despierto en las terribles sensaciones del sueño, en ese universo onírico que le hace sufrir. Se para en la puerta de la habitación, de pie, con sensación aún de mareo y mirando la cama en la sombra, no es capaz de adivinar nada. No hay nada que le haga comprender. Se reduce todo a impotencia y ahogo.

Siempre sucede lo mismo, en la primera ola pierde la tabla, en la segunda bucea hasta que los pulmones no dan más de si, en la tercera, se ahoga inevitablemente, con sensación de lucha y de derrota, abandonado al mar con la resistencia del que se está ahogando; instinto de supervivencia de la mano de la muerte. Asesinado por el mar, por las tres marías*.
Hay unos segundos después, que dependiendo de la noche duran más o menos, en la que Lestedo siente su cuerpo sumergido y muerto, con los pulmones llenos de agua y peces que viven dentro, como si voluntariamente, en el trasvase del mar a los pulmones, en ese último intento de vida, los peces quisieran hacer compañía.
Entre dos aguas, mecido por el mar como las algas, Lestedo navega con las corrientes y entonces, aún muerto y ahogado, es capaz de llorar debajo del mar lágrimas si cabe aún más saladas.

Ayer por la noche se despertó una vez más del trágico sueño. Hizo lo de siempre, correr al baño, abrir el grifo y endulzarse por dentro y por fuera. Levantó la cabeza y se vio reflejado en el espejo. Lestedo contra Lestedo. Hasta se miró con odio. Puso cara de pez, como cuando te muerdes los carrillos por dentro y mueves los labios como un besugo. Pero no pudo reírse. Después sopló con fuerza y llenó el espejo de gotas.

No volvió a la cama, ni se paró debajo de la puerta, ni hizo esfuerzo alguno en comprender su subconsciente. Bajo empapado en sudor y agua, desnudo, las escaleras que bajan de su habitación, de la buhardilla a la planta baja; un pequeño salón y cocina, es casi todo libros, un sofá y una butaca en la que se sienta y se levanta casi de inmediato, dos, tres vueltas deambulando en la penumbra, coge un melocotón de la nevera y solo le da un mordisco que mastica y traga con desgana y se acuerda de sus tablas. Hay una pequeña puerta de la cabaña por la que se accede desde dentro a un pequeño taller anexo a la misma. La luna llena se colaba entre las tablas de madera y la claraboya. En lo alto, sujetada por unos cordinos, está la tabla de olas grandes. Lestedo, prácticamente sin sacarle el ojo de encima a la tabla enfundada en el techo, estiró la mano derecha hasta el clavo de la pared donde estaba atado el cordino, tiro de su extremo y la tabla cayó a plomo en el suelo, golpeando en su caída la mesa de trabajo, tirando el bote de los pinceles, el caballete con un lienzo blanco, a penas con un par de lineas a carboncillo y una caja de tuercas, tornillos, arandelas, remaches y todo aquello que puede ir a parar a una caja de ese tipo, que ya antes tenía todas las de caerse al estar ya colocada en el borde de la mesa, pues el orden en el taller de Lestedo solo lo impone la ley de la gravedad. Quedo todo el suelo cubierto de metales fríos y oxidados, de aguarrás sucio y de un lienzo roto.
La tabla, que al caer hizo un ruido hueco, casi insonoro, quedó a los pies de Lestedo. Se agachó, no abrió la cremallera, estaba rota. Cogió la tabla por la cola y la desenfundo. La apoyó en el suelo con cuidado, apartando antes con el pie descalzo algunas de las piezas que había en el suelo. Mirándola y acariciando los cantos. La tabla sudaba igual que Lestedo, guardaba esa especie de pátina salitrosa que al tacto la hace mojada.
Salitre y olor a coco y sudor y luz de luna colada y vapores de trementina, metales en el suelo y maderas por las que se cuela el aire cálido de la noche y 8 pies de forma perfecta erguida delante de Lestedo y un rayo negro.

El pene de Lestedo se empezó a poner duro. Tardo unos segundos hasta que el capullo tocó la tabla. Casi al momento y con una sensación dolorosa, Lestedo puso su polla en vertical y se abrazó a la tabla con fuerza.

Volvió a soñar, esta vez despierto.
En este sueño, también se ahogaba.



*las tres marías, es como conocen los navegantes a la seríe, que como norma general suele ser una sucesión de tres olas grandes.


iago.




Nota: No he encontrado ninguna imagen o foto que encuadre bien lo que el texto me sugiere,
así que va a palo seco. Si quereis compartir alguna imagen...

viernes, junio 29, 2007

Lección Nº1.


Hecho la vista atrás y me acuerdo de aquel adolescente "stoked" que era, un poco gilipollas la verdad, todo hay que decirlo. Estaba profundamente inmerso en el mar atormentado de un chaval de 15 años que comenzaba a cabalgar olas. Mal asunto, son edades difíciles como para dejarse impresionar de tal manera por algo tan grande y hermoso como el mar, como el mundo. Deberían ser edades en que las que nos cuidasen como el que ama a las orquideas. Somos frágiles como orquideas. Nos tratan en cambio como malas hierbas. Uno cree que es una mala hierba. De hecho, estas cuestiones pasan factura en la vida de uno, pero el mar pone siempre todo en su sitio. Lección Nº1.

Libro de cabecera y biblia, la Surfer Rule. Idolatraba a los dos Machados, por un lado al surfer por su puesto, aprovechando cierto parecido y ese pelo rebelde que aún conservo, que no obedece a las leyes físicas de la ciencia. Al poeta por poeta.

Surfeando todo el día de una manera bastante absurda, pues transformaba en olas imaginarias ese muro largo de bloques de cemento de un metro y medio perfecto, tubero y offshore, que me acompañaba como una larga derecha al instituto y como una larga izquierda, de vuelta a casa. Convertía la arquitectura urbana en paredes de agua a las que me tenía que enfrentar de forma quijotesca. "Que no son molinos, que son gigantes". He llegado a pasar auténtico pavor frente al edificio de 12 plantas donde vivía Gonzalo. Asomarse por la ventana de su habitación era enfrentarse a un verdadero take off.
En fin, el hombre (o el aún niño) que les relata esto, siempre ha sido muy imaginativo.

Tenía que ser rubio, era un canon. Le pedí a mamá un champú de camomila, pero de los fuertes, de los que utilizan las viejas, no el de los niños. Lo de la parafina en el pelo, si lo sumaba a su rebeldía, podría resultar apoteósico ante otra de las cosas que daban más miedo; En aquella época, junto con la arquitectura moderna, enfrentarse a la gente del "insti" podía ser una pesadilla. Que pandilla de hijos de puta todos.

Aún así le eche valor y como la camomila iba lenta, me compre con la paga un frasco de los que anunciaba la Carmen Sevilla y me teñí el pelo de rubio platino. Que cojonacos que tenía. Rebelde sin causa. Provocador sin límites. Las tengo hechas bien gordas.

En los recreos me quedaba en clase durante los inviernos. Fuera llovía y el ambiente "hall-cafetería" era para empezar a tiros, así que me quedaba con unos pocos en clase, charlando de tonterías de calibre industrial. Supongo que seríamos algo así como los frikis de la época, cada uno con su tema y a divagar, y eso. Yo cogía las tizas, borraba el encerado y comenzaba una sesión artística de éxtasis puro. El encerado comenzaba a tomar profundidad de campo, una sola línea era un horizonte perfecto, un atardecer o un amanecer, las lineas que trazaba por abajo con pulso de caligrafista callado, se aproximaban desde ese universo paralelo como una gran marejada que cabalgaba hasta la clase de 1ºA. El viento siempre offshore, se sentía en la nuca. Soñaba con los nombres de las revistas y bautizaba el encerado escribiéndolos en grande; Sunset, Rocky Point, Mundaka, Rincon Beach, Pipeline, Bells... ¡Kirra!

Las niñas estúpidas se reían al llegar del recreo y los chicos malos (Malotis comunis subsp. del todo) intentaban ridiculizarme, la presión sostenida durante aquel curso llegó a ser severa. Uno mismo, una persona, tiene una capacidad de adaptación inimaginable pero yo he contado con una gran ayuda: el mar, que siempre pone todo en su sitio. Lección Nº1.

Eran mil y un nombres los Dioses de mi Olimpo, pero Kirra dormía fotocopiada a la altura de mi cabeza en mi cama. Era la última ola que veía al dormirme, la primera al despertarme. Era la Ola que me protegía.

martes, abril 17, 2007

Mañana habra más surf.

Río Sieira. Walter a la izquierda. Yo mojando los pies. Foto de María.

¿Sabeis lo que estaría bien?, olvidarnos de toda responsabilidad cotidiana. Nos vamos a la playa a pasar el día... un par de baño juntos. Aquí y allá. Buscando la marea y la complicidad del paisaje. Esta última busqueda es a cargo del subconsciente. Involuntariamente apreciamos el paisaje. Al salir caminamos hacia los coches como siempre, comentando lo cansados que estamos y esas olas que hayan sido más bonitas. ¡Que luz! Cambiarnos con calma, sin prisa. Aún hay gotas de mar en mi espalda. Sacando las arenas de los pies de entre los dedos. A veces da cosquillas. Nos ponemos cómodos y apreciamos el tacto del algodón. Es un gustazo. A mi me gusta el tacto del cuello de la camisa con la piel. Pásame el agua, plis. Unos estiran, los otros colocamos los trajes colgando de las ramas. Son pinos del país. Parece que hay una parte del campo que ha generado un quiver completo espontáneamente. Están todas las tablas ahí tiradas, descansado. Cada uno tiene una forma de ponerla a descansar sobre el mundo. Tú pones la manta de cuadros sobre la hierba, debajo de los pinos, a la luz del atardecer, que es para nosotros. No ha sido un mandato. Ni siquiera te lo he dicho. Ha salido de tí. Llevabas pensado en estirar la manta debajo de los pinos desde que salimos del agua. Te conozco bien. Iros sentando muchachos, voy a sacar las cervezas y un queso semicurado que lleva sudando toda la tarde en el coche. ¿Tienes la navaja?. La de Taramundi. No hay pan. A palo seco. Sécate bien la barba hombre que estás goteando todo. Risas y Lorenzo ríe con nosotros. Mañana habrá más surf.

martes, marzo 27, 2007

El Efecto Mambrú.

"Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo" (1943) Salvador Dalí.

Hay veces que la memoria suelta un latigazo neuronal y no se con que motivo ni con que pretexto, una imagen y mil palabras regresan al presente de ultratumba. Desde un pasado amnésico, la memoria juega a seducirnos.. Se que estas pensando en un deja vú, pero no es exactamente un “fallo” cerebral o una paramnesia propiamente dicha. Distingo estos “recuerdos nuevos” de un deja vú por lo estrechamente relacionado con el plano emocional de mi ser y con mi niñez. El deja vú va acompañado generalmente de una sensación de rareza, incluso de sobrecogimiento, donde se para el tiempo y se respira esa estraña sensación que prácticamente no se puede explicar, pero con el Efecto Mambrú reconocemos y asociamos ese pellizquito de memoria con algo estrechamente relacionado con nosotros y que forma parte de los más profundo de nuestro ser emocional, lo podemos saborear brevemente y supone un instante de felicidad. Una felicidad trágica. Es casi palpable durante unas milésimas de segundo, pero nuestro esfuerzo al querer reconstruir y rememorar no es más que una batalla perdida. Son recuerdos de niñez. Detalles que han sido captados en su momento y que una mente de niño a dado forma como si de un pegote de barro se tratase, para quedar guardada en una estantería interior repleta de pequeñas piezas cerámicas con significante y significado. Son pequeñas sensaciones, imágenes u olores que quedan atrapadas en la personalidad del niño que era y que ya se hizo adulto… olvidadas para la personalidad del adulto pero guardadas en esas pequeñas piezas cerámicas a base de realidad e ideario, mezclados como si de argamasa se tratase. Estos recuerdos actúan en mi como si de feromonas neuronales se tratasen, que excitan y reconstruyen esos pequeños fotogramas atrapados para siempre en la personalidad entera del ser. Todo un menaje a trua entre el Ego, el Superego y el Id…

Es posible que en esa pequeña milésima de segundo de Efecto Mambrú, saborees tan intensamente ese pequeño recuerdo de una mente de niño, que se te caiga una lágrima y el mundo te vuelva a parecer nuevo. Testimonio este, inequívoco de experimentar en uno mismo el Efecto Mambrú. Ojo, solo en personas esencialmente emocionales como lo puedes ser tú, porque de lo contrario el Efecto Mambrú pasará desarpercibido para la persona, que se mantendrá en la supuesta realidad presente y cotidiana gracias a la desconexión automática de su parte emocional y sensible. Pasará como una mera anécdota y la persona seguirá conduciendo, picando cebolla o viendo la tele con la boca abierta.

Bauticé a este fenómeno “Efecto Manbrú” cuando la última vez que me pasó fue precisamente, cuando rememoré inconscientemente y a santo de nada, la idea que tenía de pequeño de Mambrú, ese personaje de una popular canción infantil que recordarás y que decía “Mambrú se fue a la guerra, que dolor, que dolor, que pena, Mambrú se fue a la guerra y no se cuando vendrá do-re-mi, do-re-fa, no se cuando vendrá”.

Pues bien, para mi, cuando era un niño, el personaje de Mambrú, se ideaba en mi mente como un ser un tanto más alto que mi padre o que mi madre y con muchísimo pelo, desde la cabeza hasta el suelo, presencia y aspecto que podría explicar a grandes rasgos, como una mezcla entre Chewaka y Casimiro. Fue un recuerdo, traído de muchos años atrás al presente, de una forma totalmente distinta al proceso normal de rememorar o al simple y cotidiano acto de acordarse de algo o de cuando o de que… podría explicarlo con términos como “clímax de la memoria” o “orgasmo de la historia íntima de un ser”, pero me quedo con el término de “Efecto Mambrú”, por cuestiones meramente espontáneas y en recuerdo del recuerdo, pues así he conseguido volver a recordar ese pequeño personaje de mis mitologías infantiles.

Una vez retratado el Efecto Mambrú con esta breve introducción y como ya te he comentado, esto se da con recuerdos de la niñez, de la infancia, pero también con recuerdos muy profundos aunque supongamos que pertenecen a un pasado más cercano, pero que siguen sin separararse del plano emocional e íntimo del uno consigo mismo. He tenido efectos mambrús desde edades tan tempranas donde es prácticamente imposible obtener recuerdo alguno por el proceso normal de rememorar, como son el acto de mamar o de estar postrado en la cuna… pero sin embargo otros podrían aproximarse más en el tiempo, pudiendo sospechar que se trate de recuerdos de la adolescencia o incluso de una primera juventud, pero que no soy capaz de ubicar en la plano temporal y mucho menos en el contexto histórico de mi vida. Lo más curioso de esos efectos en el tiempo más cercano al presente, son relacionados exclusivamente con mi relación con el mundo, con la naturaleza; el mar, la tierra, con el sol, la luna, las estrellas, los olores a mundo, los olores de las personas y de las comidas y esas pequeñas sensaciones reencontradas fuera de lugar… pequeños latigazos de neomemoria que me proporcionan un placer único e incomparable con otro tipo de sensaciones, pero tan escasos que y volátiles, que son imposibles de volver a recordar, de volver a paladear y juguetear con ellos en el silencio del ensimismado, demasiado frágiles para ni siquiera contar. Son sin duda momentitos de felicidad con uno mismo. En sos instantes soy un ser vivo y feliz, soy un ser histórico, consciente de mi mismo, soy complejo y social. Soy en un instante y ya soy eterno. El reto de todo queda para el universo.

Te deseo un próximo Efecto Mambrú.

miércoles, marzo 21, 2007

Hogar, salado hogar...

foto públicada en www.flickr.com - Dean Dampney


Es interesante la cuestión de "las cosas que llevamos".
Podemos bajar descalzos por un camino de tierra, como los indios, sin notar dolor, ni frío. Sin que nos pinchen los pinchos. Sin que nos duela nuestra suela de fina piel... descalzos y con la tabla bajo el brazo. Hace un frío de narices pero las olas del mar nos estimulan. Podemos ir tan solo con la tabla bajo el brazo. No necesitamos más.
Podemos por otra parte, llevarnos la casa a cuestas. Esto es bonito. Descubrirnos en nosotros un espíritu nómada. Podemos habituarnos a una habitación con ruedas a la que prometemos cada día una ventana de mar y un poco de salitre, un atardecer, barro, carretera y unas risas a la luz de la luna. Es bonita también esa posible relación de amor con una furgoneta. Una furgoneta es compañera, no lo dudes.
Es el sueño de todo surfer. El viaje constante. La búsqueda y el hogar itinerante... sería bonito hacerse mayor así, a base de kilómetros y de un horizonte nuevo para los crepúsculos, para al final quedarse en ese pequeño rincón de paraíso que nos embauca y nos llena. Llegar a nuestra casa de verdad, con la casa a cuestas.

Yo quiero ser el surfercaracol.

lunes, febrero 05, 2007

Las cosas van tomando forma...

Fish retro de Zorlak Surfboards.

Un shape tiene algo de intemporal.
Tiene algo de pasado,
Tiene algo de presente
y tiene algo de futuro.
Pero nunca cesa en el avance.
Va tomando forma
según las ideas,
las proporciones,
y las magnitudes.
El pasado ha sido la idea
que sigue siendo
El presente es esa mano
que lija,
que pinta,
que lamina
y que pule...
pero nunca se sabe si va a funcionar en el agua.
Todo depende de las circunstancias.

Me gustaría compartir una reflexión al respecto del futuro y es que a uno le gusta imaginar un futuro a largo plazo acompañado del surf como hasta ahora y como historia de una vida. No me gusta pensar en el momento de desprenderme de él, que cayese en el olvido, que lo llegase a aborrecer o que simplemente decida que hasta aquí hemos llegado, que no ha tenido sentido.

Todo puede pasar y no todo está en nuestra mano. Desde luego hay que tener en cuenta la situación del mercado laboral y no siempre es posible vivir donde uno desea, que en el caso de un surfista es cerquita del mar, de una hermosa playa en la que llegues en 5 minutitos o en la que bajes andando desde casa con la tabla bajo el brazo.

No es tan fácil todo esto. Por lo menos en mi caso no lo es. Está la vida en común con mi pareja, está el trabajo (que no está), el precio que hay que pagar por todo porque todo cuesta...

Lo que si me gustaría es llegar a tener una vida tranquila cerca del mar donde poder ser feliz y surfear si fuese posible de forma cotidiana. Me encantaría tener un tallercito, un galpón o un pequeño covertizo, donde guardar las tablas, poder arreglarlas e incluso poder hacer mis propios diseños. Sería fantástico el plantearse hacerse uno mismo las tablas, contar con unos días libres como un puente y decir - "oye!, voy a shapear el modelo ese del que te hablé, con el dibujo ese tan bonito que vimos..."- . Me gustaría tener un estudio con una ventana al mar, donde poder escribir y así, ir desarrollando más y más en lo personal, en la experiencia propia, sobre el mundo del surf... desarrollar mi propia "cosmovisión" como surfista y como persona.

Por otro lado, y como antítesis, de lo anteriormente planteado, de alguna manera como par opuesto de la dicotomía que siento con respecto al futuro, me gustaría hacer otro tipo de vida, cambiar totalmente los patrones, rasgarme las vestiduras y mandar todo al carajo... esta, por supuesto, es una visión mucho más romántica y soñadora. La visión del eterno niño que soy... me gustaría ser ese surfer nómada que viaja de aquí para allá, buscando la ola, con una única tabla bajo el brazo, que aunque no sea la tabla perfecta, sea La Tabla. Viajar en barco, en tren, compartiendo, en solitario, trabajando aquí en la agricultura, allá en los puertos... Conocer y desconocer, aprender y desaprender, quiero hablar nuevas lenguas y escuchar voces nuevas y ver nuevos ojos abiertos y pieles negras y amarillas y rojas... y andar caminos viejos mil veces caminados pero caminos totalmente abiertos para mi... es una sensación maravillosa cuando me recreo tumbado en algún sitio, bajo un árbol o sentado en una piedra, al imaginar una vida así... y no se si uno tiene el coraje de volverse nómada así por las buenas, o hay que serlo de "espíritu"o hay que tener dinero, como parece que funciona el mundo ahora, donde las ideas tienen precio.
A veces me da la sensación de que en el mismo acto de pensar sufro un desgaste emocional... pero eso es más complicado de explicar.

Hay historias de gentes que hacen lo que se plantean, pero me parece más una cuestión de ánimo, de decisión y de esfuerzo (y de dinero) que nacer con ello o ser fruto de la casualidad/causalidad.

Cuando veo por la televisón alguna historia de una persona que ha decidido irse al amazonas a estudiar la vida social del monito de cara cachonda o la pareja de vulcanólogos que se juegan el culo por tomar datos de las erupciones más violentas de todo el mundo... el navegante solitario que da la vuelta al mundo, el caminante que se hace el camino... yo podría ser un surfista que recorriese el mundo por el simple placer de vivir, con mi tabla bajo el brazo, con el petate, con un cuaderno... pero al bajar de la parra uno se encuentra con otra realidad totalmente distinta... no se cuanto de egoista hay que ser para hacer una cosa así o cuanto de humano, o cuanto de libre o cuanto de... distinto a lo que soy.


El caso es que el futuro es dificil... pero prefiero tenerlo dificil a tenerlo hecho.

viernes, diciembre 15, 2006

El Pico.


¿Qué significa Pico? Si te haces esta pregunta tienes una solución rápida. Coges el diccionario, por ejemplo el de la RAE, y te encuentras con tres entradas distintas; un prefijo que significa la billonésima parte de una unidad (del italiano, piccolo; pequeño), el nombre genérico de los pájaros carpinteros y… una tercera entrada en la que nos encontramos 18 acepciones y variedad de modismos, ya sabes, piensa la cantidad de picos distintos que hay.

En definitiva; un pico puede significar muchas cosas y a parte del uso común me imagino que habrá multitud de “picos” en las diferentes lenguas y culturas, en las diferentes técnicas, artes y oficios.

Se reduce al fin y al cabo a una forma geométrica, un ángulo; entre dos líneas que parten o se encuentran en un solo punto, o donde se encuentran más de dos planos en el espacio, un vértice. Los vértices son bastante importantes para nosotros los seres humanos… Hubo quien construyó pirámides monumentales. Los vértices, los picos, nos han ayudado desde la simple herramienta manual, para la caza, para la agricultura…. hasta en las ciencias, al entender y comprender datos, resultados, movimientos, fuerzas, el avance tecnológico bastante tiene que ver con un pico.

A los miembros de la RAE, desde la “A mayúscula” a la “z minúscula”, se les ha olvidado la acepción de pico que nos interesa a nosotros los surfistas.

Podríamos dar una explicación técnica al respecto de lo que para nosotros es un Pico, de esta manera nos entendería todo el mundo en la explicación y no habría lugar a dudas.

Técnicamente, un pico es un área determinada sobre la lámina de mar próxima a la costa, en la zona donde comienza una rompiente, donde se hace crítica la revolución de las partículas de agua que trasmiten la energía de la onda, al producirse un choque de fuerzas entre los complejos movimiento orbitales de estas últimas y el fondo marino, que ejerce de freno a la evolución y viaje de la energía de la onda. Como consecuencia, es en este lugar donde la ola comienza su ruptura, proyectando su masa de agua hacia delante, permitiendo este fenómeno, la posibilidad de surfear la ola. El pico es el lugar geográfico donde el surfista debe aguardar a la espera de los acontecimientos para la consecución de sus objetivos.

Tengamos en cuenta que el Pico ha sido mucho más importante en la historia del mundo que para tan solo coger olas. Tras millones de años de evolución geológica de la tierra, los picos han permitido que las olas rompieran, que se fueran erosionando las costas, en un lento proceso de escultura natural, transportando materiales, sedimentándolos… y el Pico ha cumplido una función por lo tanto importantísima. La vida que se cultivaba en los mares, poco a poco conquista la tierra, la evolución de las especies ha pasado por el Pico.

Si has llegado hasta este punto de la lectura te habrás dado cuenta de que el texto roza la estupidez , pero no te preocupes que aún hay más… es lo que tiene el placer de la escritura, que nunca sabe uno donde va a acabar.

No voy a dejar aquí la descripción del Pico y exceptuando su anterior y breve concepto técnico, he de decir que es un lugar, si cabe, aún más especial que lo meramente palpable, el Pico para un surfista se aparta de las percepciones físicas generales que pueda observar el ser humano sobre dicha superficie laminar de agua marina.

Podríamos denominarlo como un Templo, un lugar de reflexión y de encuentro, de comunión con la naturaleza, con el mar y ¿porque no? Con otros seres humanos, que aunque no tengan mucho o nada que decir, en parte, comparten esa estancia terrenal, marina y metafísica, entre los azules de cielo y mar como si de un limbo inofensivo se tratase.

En el Pico se le rinde culto al Tiempo que no pasa.

Es el Pico la redención de la realidad, un trasmallo de la conciencia, donde lo único que se pesca es lo que se libera.

En el pico:

El pasado nunca ha existido.

El presente no deja de moverse, corriente, fluido. Es agua y aire y sangre caliente.

El futuro avanza y se cabalga a si mismo como yonquis en caballos blancos de heroína..

El norte nunca deja de ser el horizonte.

El horizontre nunca deja de ser hacia delante.

En el pico uno está a la espera de cabalgar a las tres marías, que ya se aproximan asomando senos.

Fin.

Nota: no se me tenga en cuenta, por favor, que he dormido mal.

Las tres marías se le llama a la serie en el mundo marinero.

viernes, noviembre 03, 2006

Pesadilla.

jugando con el photoshop; el de la foto es Carlos Burles y
la foto original de Tim Mc Kenna.

Todo es como aquel sueño

en el que soñé que dormía y soñaba;

soñaba que dormía y que soñaba

que dormía, y que soñaba.

Dormía y soñaba que soñaba y soñaba,

y dormía que dormía.

Enésimas veces.

Nada más lejos de la realidad de mis sueños,

donde Todo,

despierta y se levanta.

jueves, noviembre 02, 2006

Bragas Blancas de Algodón


Llevará como mucho dos días por aquí. De momento se está quedando. Está teniendo buenas olas. Ha puesto campamento en la zona del pinar, ahí está más tranquila y los picos tras las dunas son menos concurridos. Será Holandesa, su matrícula lleva NL, pero podría ser de cualquier lugar. Es un WV Passat familiar bastante viejo y la pintura color naranja parece haberse dado a brocha. Tiene su encanto. Podría ser holandesa. Podría ser de cualquier lugar.

Viaja sola. Su viejo tablón hace las veces de compañero de viaje y supongo que de amigo. Lo envuelve con cariño cuando se cambia, en una funda hecha con un viejo edredón. El tablón va dentro. La parte de atrás es una gran cama. Un saco de dormir. Unas cortinas hacen de ese habitáculo su habitación y refugio. En la baca hay un gran cajón y unas escaleritas se colocan a un lado para poder subir y bajar con comodidad. No he estado con ella en el agua. Siempre hemos coincidido en interludios durante los días consecutivos que la llevo viendo. Así ella se cambia para entrar cuando yo me cambio para irme y al revés. Es en el segundo de los días cuando la bautizo con el sobrenombre de Bragas Blancas de Algodón. Podría haberla bautizado como la Holandesa, la Extranjera, la Sufista nómada, la Alérgica al acrílico o la Antifibrassintéticas…. Pero me he quedado con sus bragas blancas de algodón porque eso llevaba puesto la primera vez que la vi.

Jersey de lana azul, con esos ochos de marinero, camisas de leñador, vaqueros, botas de cuero, pelo mojado y enredado, ojos claros con salitre…. Bragas blancas de algodón.

Y las luz que se cuela entre los pinos, que la pinta y acaricia mientras se cambia. Se viste y se desviste y yo siempre al revés… Parece que estamos condenados a no encontrarnos bajo un conjuro, pero siempre hay un momento en que coincidimos los dos semidesnudos. Ayer la he visto bailar y cantar una de la Credence que sonaba en su radio a cierto volumen. Entrañable.

Nos hemos mirado un par de veces y he pensado que le podría decir “Hola!” . Así sabría si es Holandesa, o por lo menos si no es de aquí o yo que se.
He reunido el valor suficiente y mientras me estaba sacando el traje y ella con sus bragas blancas de algodón aún puestas, me he acercado;
- “Hi!” - me acordé de las clases de inglés, del uso coloquial y bueno, le miré a los ojos.
Ella contestó - “Hi!” - con una sonrisa maravillosa.
Me di cuenta al momento de que su “Hi!” no sonaba igual….
Como un tonto he repetido - ”Hi”- …me seguía mirando con una sonrisa. Fue absurdo.
Pensé que era mejor que me diese la vuelta ya que lo siguiente que me diría sería algo así como – “Hi-lipollas”-
Pero con una carcajada me tendió la mano y me dijo – “I´m Did” – me hizo un gesto con la cabeza, invitándome a volver a entrar al agua.
Volví a subirme el traje y nos fuimos al agua…

Ese día había llevado mis calzoncillos blancos de algodón.



Nota al pie: El Hecho de que las bragas sean blancas, de algodón o la combinación de ambas características no reponden a ningúna fantasía erotica-sexual. He dicho.

sábado, octubre 21, 2006

Extrasensación.


[Salgo del agua y ya estas en la arena, tumbada, mojada. Desnuda.
Juego a dejarte caer gotas desde la punta de la tabla en tu cuerpo. Resbalan. Llenan tu ombligo.
Juegas a no inmutarte, a dejar que te resbalen. A dejarte llenar tu ombligo.
El sol calienta. Escalofríos.
Es la hora de comer y sacamos los bocadillos y el mundo se llena de luz y de color. Las pupilas se nos ponen de gato. Se expanden los olores y texturas de la lechuga, el tomate, la cebolla, el atún, el jamón, el queso, el huevo duro, los espárragos, la mayonesa... ¡Por Dios, me va a dar algo!]

Hoy hace el día perfecto para acordarse de estas sensaciones.

miércoles, octubre 18, 2006

Roberto y el mundo de arena.

Foto: www.flickr.com


Siempre está Roberto jugando en la arena.

Es un niño que está siempre jugando en la arena, en la playa.

Somos viejos conocidos aunque el siempre ha sido un niño y yo como ahora, como siempre..

Lo veo escasos minutos cada vez que voy a la playa, un rato; al entrar y al salir del mar y me quedo con él el tiempo que tardo en calentar antes de entrar al agua y el tiempo justo de que no me coja demasiado el frío después del baño pero con todo, el tiempo suficiente para enredar un poco más antes de irme de la playa. Aún así a veces hago por demorar y me quedo cierto tiempo a jugar y a hacerle preguntas sensiblemente naturales, de forma que la conversación entre los dos es única. Yo le trato como a un adulto y él a mi como a un niño. Todo a través del juego y de la imaginación. No me deja de sorprender el Robertito. Me enseña un montón de cosas y yo le enseño a él otro montón más.

En el terreno de la arena el puede jugar a lo que sea, bien solo o acompañado. En invierno está solo y en verano se pierde entre la multitud de toallas, sombrillas, gente, ruidos y olores que se extiende por todo el arenal. Es ingenioso y tiene una gran capacidad creadora, no deja de inventar con todo aquello que encuentra con la playa.

Su territorio va desde las dunas hasta allí donde va avanzando o retrocediendo esa primera lámina de agua que no le sobrepasa los tobillos y que las mareas dominan.

Para él es un mundo y creo que cree que lo que hay más allá de esas fronteras no presentan ningún interés para él. Nunca lo he visto bañándose y nunca lo he visto jugando al fútbol en el campo cercano donde juegan los demás niños ni bajar en bici desde las colinas. Siempre está lleno de arena; arena en el pelo, arena en los bolsillos, descalzo con los pies llenos de arena.

Nunca me ha preguntado que a donde voy con la tabla con ese estraño traje de astronauta como el dice. Creo que lo tiene tan claro que no tiene que preguntar, de la misma manera que yo tengo claro lo que hace el en la arena y no me hace falta preguntar. Me ve irme al agua y me ve alejarme por detrás de las dunas mientras le digo adiós con la mano. Para el lo único importante es la arena y toda la amplitud del controvertido mar no le suponen ningún interés especial aunque sabe que es mar y me habla a veces del horizonte. Lo que hay detrás de las dunas son cosas cotidianas. Colegio, comer, ducha. Me habla también a veces de lo que hay por detrás de las dunas, pero nunca es momento de hablar de eso.

Siempre hablo de él a los demás y nadie lo ve. Puede que sea una invención mía. Una proyección desde el infantil subconsciente. Un amigo imaginario creado para las fronteras de mis vidas; la del juego en el mar y la de la responsabilidad en la tierra. Pudiera ser el un producto imaginario, un catalizador neuronal, un MODEM adaptativo de una dualidad dolorosa que cabalga entre lo común y lo deseado. Entre un Yo socializado y esclavo de mi tiempo y un Yo libre y proyectivo.

No podría ser en otro lugar que en la arena.

Efecto de la erosión.

Agente erosivo.

Iago. Pontevedra 2006

martes, octubre 17, 2006

Baobab...baboaB

Adansonia digitata es el nombre de un árbol africano de la subfamilia bombacoideae, la cual está bastante extendida en el mundo y cuenta con representantes en América, como la ceiba y el madera de balsa.

[Caía septiembre casi a la vez que la hoja del calendario. La vi caer sin hacer gesto alguno. Y acabó a mis pies. Un viejo Baobab, del color de la sangre. En medio de la Sabana, expuesto al mundo, a respirarlo y a retenerlo, arropado por el calor de la tierra de África y con la compañía verde puro de la briznas, silbando al viento en los primeros 25 cm de calor y de verticalidad… y el cristal de la lente del fotógrafo, que en ese instante amaba lo mismo que yo, también amaba por su parte, en El Intenso, el Azul Zafiro de ese Cielo que respira y que llevo dentro.

Me encantan estos calendarios fotográficos. Me hacen soñar cada mes. Teletransporte. Estoy suscrito de por vida. Con opción de elección del calendario del año que viene.

No creas, es una decisión difícil.

Es, al fin y al cabo, doce viajes temáticos a lo largo del año. Las vacaciones deseadas al alcance de la imaginación de una forma inducida y visual.]

Iago B. (fragmento de otro texto sin nombre)



" -¿Es verdad que los corderos se comen los arbustos- -Sí, es cierto. - ¡Ah, que contento estoy! No comprendí porque era tan importante para él que los corderos se comieran los arbustos. Pero el Principito añadió: -Entonces se comen también los baobabs. Le hice comprender al principito que los baobabs no son arbustos, sino árboles tan grandes como iglesias y que incluso si llevase consigo todo un rebaño de elefantes no serían suficientes para comerse un solo baobab"

"El Principito" de Antoine de Saint-Exupery



"Los baobabs son árboles vagamente extraños, obscenos, llenos de una enfermedad de espesor, elefantitis fálica. Tormentosos, fijados en sus gestos cortos, sus ramas de fuegos artificiales no iluminan nada más que el abismo de sus troncos cavernosos, donde la fibra se anuda sobre una sequedad terrible, una prodigiosa dureza que fabrica la savia con nada, con una gota de vapor sin existencia. Los baobabs son en la sabana un pretexto, una presencia insólita en un paisaje austero".

René Ferriot.


"El sol lanza sus rayos perpendiculares sobre la tierra. Los viajeros, fatigados de su trabajosa jornada, reposan a la orilla del río, a cuya fuente se aproximan. Un baobab corpulento y magnífico les presta su sombra, capaz de cubrir a una tribu de guerreros.”

"El caudillo de las manos rojas" - Gustavo Adolfo Bécquer

domingo, octubre 15, 2006

Mi clase de filosofía cartesiana.


Si nos vamos preguntando ¿Quienes somos? en cada instante, tenemos que saber que lo que somos es simplemente la capacidad de preguntarnos quienes somos; en este hecho recae la importante conjeturización de que las respuestas que no sabemos a la le pregunta que engendramos garantiza quienes somos, ya que esta pregunta nace inherente al Yo, el Yo nace con la propia cuestión. Y quiénes somos sino la conjunción de enésimas dimensiones que parten desde el Yo, cuya suma de ecuaciones analíticas va cambiando constantemente. El cambio constante del Yo ante las posibilidades constantes de cambio, en el entorno al que se somete el Yo, nos haría pensar que somos una eterna posibilidad de ser. Hagamos entonces un análisis en cuanto a lo que suponemos que conocemos; esto podría ser la simple vislumbración de la cuestión de que por ejemplo variamos nuestro ser 31.557.600 de veces, hasta que nuestro sistema de referencia más global y genérico, la Tierra, vuelva a pasar por el mismo lugar que pasó la vez anterior, en intervalos marcados por un segundo que pronto imaginamos y sabemos quien es, el tiempo, que de ser, es relativo. Muy importante la cuestión de la relatividad tanto en cuanto los sistemas de referencia se hacen incompatibles por ser totalmente relativos entre sí, se nos hace imposible relacionar la dimensión de que seamos en un instante con la posibilidad de ser lo mismo esquivando la dimensión temporal y aún así, que pase nuestro sistema de referencia de nuevo por el mismo punto referenciado a su partida, no quiere decir que estemos nosotros de nuevo en el mismo sitio, que aún estando en el mismo sitio, el estar, es relativo, pues la interaccción del Yo contigo aumenta la posibilidad de variación como infinitamente mayor que esas mismas veces en intervalos de un segundo, sin que éste sea la referencia directa a los efectos causados por, éste sí, un tercero, que somos los dos. Nos tomamos a los dos como un conjunto de carácter unitario, que tambien es a la vez que somos, pero como no solo somos dos que somos todos, todos se referencia directamente a un todo real, llamado vulgarmente, la realidad. La realidad es otra de las grandes preguntas que garantizan de por si que somos porque estamos y aunque sepamos que la realidad es todo, sin ser más allá, porque más allá del todo sigue siendo todo, pero nunca más allá, las dimensiones del ser, siendo, estando o pareciendo, estendidas hasta que los planos dimensionales que determinan lo que somos se cruzen, se corten y se generen de nuevo en el infinito, como una génesis panspérmica y reflexiva en la profundidad del espacio de lo real y del Todo, determinarían desde allí quiénes somos. Pero… ¿quienes somos cuando? ¿en un instante? ¿o siempre?... mientras seamos, el todo real nos es todo si no es nada, es decir; para ser, hay que ser ahora… pero ahora porque antes y para que después, siendo entonces ahora el Tiempo imprescindible como dimensión para poder ser real, siendo así y solo así, la garantía de que somos sin ser del todo mientras seamos siendo siempre hasta que dejemos de ser o de estar.


Joder vaya serie. Vaya tren de mercancias... esta es buena.

jueves, septiembre 28, 2006

s e p t i e m b r e


s e p t i e m b r e
hay que saborearlo
pronunciarlo despacio
desfrutar de su palabra


este año siento que se me ha escapado.
para mi,
s e p t i e m b r e,
es lo suficientemente importante
como para intentar,
a modo de compromiso con el año,
surfearlo.


s e p t i e m b r e
y es 28
y se me está escapando.


s e p t i e m b r e
debe ser largo.
del naranja
al gris
pasando por amargo.
tranquilo. tranquilo y largo.

S E P T I E M B R E
extraviado



Me he aprovechado de estas imágenes. Me he inspirado en estas fantásticas fotos que bajo el nombre de "tori_isosy" como autor, se ofrecen públicas en Flickr.com

miércoles, septiembre 27, 2006

Las Curvas.

¿cuantas maniobras imaginas de camino a la playa?...
Rob en un floater; foto de no se quien, preciosa.

Esta curva me la quedo para el recuerdo. Es la primera. Me gusta. Es de paso obligado para ir a la playa por la costa y la tengo asociada a miles de canciones, la Credence, Led Zep, Deep, Jimi, John Lee etc, etc.… son tantos los clásicos para una curva clásica. Una curva trazada tantas veces…

Es la curva de la imaginación.

Cuando paso por ella hace rato que he empezado a ver como está el viento en la ría y si hay mucho mar veo marcar en las rocas de otro lado. Me pone nerviosísimo. Suelo acelerar, me da no se que… otras veces me paro más y disfruto del la luz del sol sobre la abundante vegetación. Es una curva muy verde. Puedo ver como agita el viento mis particulares anemómetros. La escala es subjetiva por completo.

Me genero unas condiciones de mar que suelen defraudar al llegar a las playas de surf, pero como motivación no falla. Me pone malísimo.

Cuando llego al alto, hay otra curva interesante, veo como marca el mar en una punta que aunque aún está en la ría, está expuesta suficientemente al mar de fondo. Esta funciona desde un punto de vista concreto… cuanto más blanco, más mar. No le doy más vueltas, suele funcionar, aunque depende de la marea, de la orientación del mar… en fin, no me quejo…

En la siguiente curva ya veo la boca de la ría y algún bajo de roca. Se ve objetivamente lo que hay. Es una curva de penas y de alegrías.

Después es todo tan frenético; cuando el blanco salta por los aires y el viento es suave y bueno, algo por dentro me inquieta y alguna sustancia química liberada a nivel neuronal hace que me encuentre de una forma muy especial. Solo me pasa frente al mar. Imaginando o… viéndolo.

Hay más curvas.

Curvas donde sigo mirando el mar, a veces de forma negligente, al ir conduciendo...

Curvas del estado de ánimo. Mis neurotransmisores en la Montaña Rusa.

Curvas de imaginación, de surfing. Maniobras y trazadas sobre olas imaginadas, de camino a la playa.

¡Cuantas curvas!

¿tú tienes tu curva?

miércoles, septiembre 20, 2006

Reflexión enésima bajo licencía creativa sobre lo que es la Libertad.


La libertad es dinámica. Salvaje. Continente de esencias, de ideas, de acciones, de conocimiento.
La libertad es como intentar domesticar un caballo salvaje que llevamos dentro, que galopa en las praderas de lo conciente y de lo inconsciente dejando huellas de cognitiva profundidad. Barro limpio que toma formas. Aguas que escaban valles, Oceanos abiertos, profundidades abismales, luces y sombras.
La Libertad es soñar en cabalgar enormes olas procedentes del Todopoderoso Mundo. Confundir magnitudes. Creernos fotón viajero o centro indiscutible del Cosmos.
La libertad es pensar que todo debe fluir como debe fluir y que todo es para que mañana sea.
La libertad es, que a pesar de darnos de bruces con la imperativa realidad, desemos Libertad.

viernes, julio 21, 2006

Si el surf fuese fútbol.

Foto sacada del periódico "Marea Negra"

Os imaginais a un niño como este con el dedito levantado y llamandole "hijodeputa" o "cabrón" a Taylor Knox por hacerle "un feo" en plena manga a Cory Lopez; insultando a los jueces con su papaito, que le inculca estas maneras, porque consideran que la última ola de esa semifinal está fuera de tiempo... por otra parte vivirá en casa como sus padres hacen ciertos comentarios xenófogos hacia Sunny García por el color de su piel o por sus rasgos y Bobby Martinez, a parte de ser también despreciado por su aspecto chicano, sería un ídolo entre los Latin Kings.

En el colegio, con los demás niños irá creciendo con esta serie de comentarios, viviendolo a diario como simples anécdotas, que precipitarán en su personalidad y acabará siendo como su papaito, siendo otro papá más que continue la saga.

Pero esto no sería todo... Todos los días en las tres ediciones de informativos diarias, en la radio, en la prensa, nos comentarán las jugadas del día. Programas especiales sobre surfing titulados "El Pico", "La Serie", "Marejada" o "9 Pies", periódicos diarios... Veremos a Slater dando cabezazos en la orilla a Irons o a Occy soltandole un puñetazo en plena remontada al pico a Taj, como quien no quiere la cosa.

Surf todo el día, en los anuncios de la tele, en la prensa rosa, en los programas del corazón, "merchandaisin" en las tiendas, en los aeropuertos, por la calle... sería un despiporre, ¿no?.
Harían estadios con olas artificiales... si gana Slater el mundial, los americanos harían una fiesta nacional superpatriótica, si lo gana cualquiera de los australianos, por extensión, los hooligans harian de las suyas con una birra en la mano y su "orgullo británico" alteradillo, si ganase algún españolo... (como no hay candidato, cuanta con que eres tú), las comunidades aútonomas y las nacionalidades históricas se repartirían a ostias de quien es el mérito (dependiendo de donde seas tú), pero en la Cibeles seguro que se bañan.

En fin, que se está de maravilla haciendo surf... y por todo esto me gusta el surf y no el fútbol... aunque nosotros tenemos "localismos" y a proposito de ellos, escribo esto, para que no se nos vaya la olla y nuestros hijos difruten de las olas, de todas, sin fronteras ni banderas.

Salud!

sábado, junio 17, 2006

La Momia


Publicado en Surfer Rule Nº61.
Era el año 1999, tenía 18 años.
Lo debí escribir un día sin olas como el de hoy.




La Momia.

[23 de Febrero del 2073, Oscar y yo comentando la ola].

-¡Buah! [... 1ª sección muy hueca...] perfecta.

-Olvidate, no existe.- insistí.

-Ya, pero...

-¡¿Pero que?! ¡¿qué, Oscar?!

-Habría que llamar a alguna revista... sacar fotos o algo. Esto es impresionante... de verdad.

-Mierda, ya me lo dijo mi padre, “ piensa bien a quien desvelas el secret, no intentes impresionar”

-Ya tío, ya te dije que guardaría el secreto... pero es que esta ola no tiene nada que envidiar a Pipeline... y además el sitio... esto es el mayor descubrimiento del surf desde que Simon Anderson introdujo el thruster.

-¡Calla mamón!

Ese día, ese maldito día le desvelé el secreto de La Momia S.E. (secret spot) a Oscar, un 23F, me sentó como un golpe de estado a mi ego, -¡TODOS AL SUELO!-... a partir de ahí me sentí sucio, me sentí tan mal con migo mismo... era como causar un desastre ecológico a escala planetaria... el secret ya nunca volvería a ser lo que fue, lo que representó; una tradición, una sensación, un auténtico santuario para mí.

En el pico de La Momia se respiraba una atmósfera claustrofóbica -“UNA PARA TODOS Y TODOS PARA UNA”-. Las masificaciones de la ola eran mayores que las de todo el North Shore junto, como coger olas en mi bañera (que es pequeña). En Junio de ese mismo año ya llegaba la autopista hasta el point y los hoteles se colgaban a lo largo de todo el acantilado, hasta el denominado mejor hotel del mundo, La Momia Palace******, puro lujo, todas las líneas aéreas ya tenían nuevo destino, National Geographic una colección de reportajes sobre el lugar y hasta en la nueva edición del Monopoli la calle más cara es La Momia Avd. (imprescindible para ganar).

Y el hijoputa de Oscar, - yo solo se lo dije al Pollo, no pensaba que...-, y claro, el cabrón del Pollo se lo dijo a su novia y ...¡coño que puta casualidad, su novia era la actual Directora de la Surfing Magazine!. ¡Primicia mundial para todo el mundo, un surfari formado por todo el Top 44 del momento surfeando La Momia!. ¡El sueño de todo surfer!. ¡Viva la Pepa!. ¡Joder! hay que ser gilipollas ¿no?. Mi paraíso se fue a tomar por culo.

Antes de todo esto, del jodido 23F, la ola era única, solo fue surfeada por mi familia; mi abuelo, mi padre, y yo. Mi abuelo Iago se debe estar revolviendo en su tumba (o donde quiera que esté) por mi culpa, él descubrió la ola allá por el año 1999 a la edad de 18 primaveras, la descubrió cuando iba en una Zodiac con un cargamento de droga o tabaco y desde el mar divisó un gran pico debajo de un acantilado de 60 m. de altura, desde lo alto del acantilado no se puede ver la ola, rompe bajo los pies, debido a la erosión del mar, si coges una ola y miras para arriba no hay cielo, hay un techo de piedra, la ola rompe dentro de una bóveda. Bautizó a la ola con el nombre de La Momia porque si te caza una ola en el pico te arrastra a rolos por el fondo (una gran laja de piedra lisa que se desprendió del techo) con mucha presión, como si fueras una momia en lo más profundo de una pirámide egipcia. Le desveló el secreto a mi padre cuando tenía 18 años ( por levantar una tradición, supongo) antes de una sesión en la desaparecida y mítica Jeffrey´s Bay donde desapareció en una marejada de 30 pies que venía directamente de la fría Antártida, se le dio por muerto ya que su cuerpo nunca fue encontrado (tampoco lo buscó nadie). Mi abuela me contó en el verano del año pasado, aunque no sé si estaría chocheando un poquito, que remontó la rompiente como un campeón y remó 5 o 6 millas marinas donde le esperaba un barco para llevárselo, según mi abuela, a Iago le perseguía la mafia oriental (mi abuelo: surfer, traficante informático, narco y capo de la mafia mundial, que cabrón.) por traficar con importante material informático por unos cuantos billones de dólares ( que se los debió meter por el culo, porque ni yo, ni mi padre, ni mi abuela vieron un duro) que le ofrecía el Pentágono, bueno, que al final el material se lo dio a Cuba (actual potencia mundial) por un poco menos de dinero, pero les hizo un pequeño favor, ahora los estadounidenses intentan cruzar a nado desde Miami. Así que si es verdad que escapó ahora se debe estar pegando la gran vida surfeando en longboard por las islas de los mares del sur en un barco pirata capitaneado por el padre de Pipi Calzaslargas.

Y el hijoputa de Oscar sabía que yo surfeaba en un secret y me sobornó con presentarme a una tía de la que me había enamorado y no me atrevía a hablarle y claro, entre que me gustaba tanto y que me había emborrachado para ahogar mis penas... allá fue mi secreto (también porque siempre que surfeaba la ola estaba acojonado y necesitaba compañía, y Oscar era mi mejor amigo). Por cierto aquella chica ahora es mi novia con la que tuve un hijo, otro Iago más al que ya no podré desvelarle ninguna verdad como La Momia a sus 18 años. Una ola con una bonita historia con final infeliz porque ahora ya no hay ni ola, ni secreto, ni hostias... (ni Oscar) el otro día con tanto hotel, aeropuertos y cámaras de National Geogrphic el acantilado se fue al carajo y se precipitó sobre la ola, a los de arriba no les pasó nada, bueno acabaron unos metros mas abajo, pero la ola y Oscar (que surfeaba la Zurda) desaparecieron.

...¡ay! el hijoputa de Oscar,... ¿no querías La Momia?, pues toma momia.

Nota: Dentro de unos miles de años, si alguien encuentra un fósil de un surfer, que sepa que se llama Oscar.

iago b (1999)


lunes, mayo 29, 2006

Teoría de la proporción: la simbiosis entre el surf y el surfer


Foto: David Troyer, "The color of disaster"


(otras reflexiones)

-¿te gusta el surf? (te preguntan).
-Si. (contestas a media sonrria marcada y ojos dibujando cutbacks en el aire)
-¿porque? (el interlocutor pide explicaciones; normal, después de la tontería que te traes ya soñando, en otro mundo)
-por que me proporciona... ¡STOP!

Está claro, el surf te proporciona un montón de cosas, desde el más puro juego hasta palabras mayores como la libertad o la felicidad, desde la más frívola acción de deslizarse hasta los sentimientos que mueven una vida en su trascurso.

Vamos a quedarnos con esa expresión; "Me proporciona"
Así el surfing dispone de ti, ordenandote, otorgando correspondencia a cada una de tus partes a la vez que tu dispones del surf para proporcionarte. Es decir que te proporcionas surf para que el te proporcione llegando a cierta proporcionalidad entre ambos tipos de proporción.

Terrible juego de palabras para un lunes desproporcionado.

sábado, mayo 27, 2006

La pauta sinérgica.

Foto: David Troyer

pauta. (Del lat. pacta, pl. de pactum, convenio, pacto). Instrumento o norma que sirve para gobernarse en la ejecución de algo.

sinergia. (Del gr. συνεργία, cooperación). f. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.

La pauta sinérgica del surf.
Dos causas uniéndose para sinergizarse.
La persona, el surfer.
El surf, la acción.
Provocan en su conjunción un efecto tan increíble y complicado como conformar una vida.
Vivir viviendo.
El surf como forma de vida.
Fluir como método, como pauta.


Reflexión #1: El Surf dignifica al surfer ya no solo como surfer sino como persona.

Reflexión #2: El Surf como ente liberadora. La libertad del surfer en el instante sometido a la circunstancia, la ola.

Reflexión #3: El Surf como proyección. El surf como búsqueda. El surf como potencia creativa, como inspiración, como espíritu crítico, como catalizador de la razón.

Reflexión #4: El surf como permanencia. Inexplicable permanencia del concepto a lo largo del tiempo.

Reflexión #5: El Surf como sustancia. Inexplicable sensación palpable, casi material, en determinados instantes, normalmente el pico, a la espera.


Reflexión unificada: El Surf como sinergia.

Puede que surgan más reflexiones.