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viernes, enero 26, 2007

¿Quién habla en nombre de la Tierra?





¿Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si ten
go continuamente, ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud?

Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes
(hacia 600 a. de C.), según MONTAIGNE



EL COSMOS NO FUE DESCUBIERTO HASTA AYER.
Durante un millónde años era evidente para todos que aparte de la Tierra no había ningún otro lugar. Luego, en la última décima parte de un uno por ciento de la vida de nuestra especie, en el instante entre Aristarco y nosotros, nos dimos cuenta de mala gana de que no éramos el centro ni el objetivo del universo, sino que vivíamos sobre un mundo diminuto y frágil perdido en la inmensidad y en la eternidad, a la deriva por un gran océano cósmico punteado aquí y allí por centenares de miles de millones de galaxias y por mil millones de billones de estrellas. Sondeamos valientemente en las aguas y descubrimos que el océano nos gustaba, que resonaba con nuestra naturaleza. Algo en nosotros reconoce el Cosmos como su hogar. Estamos hechos de ceniza de estrellas. Nuestro origen y evolución estuvieron ligados a distantes acontecimientos cósmicos. La exploración del Cosmos es un viaje para autodescubrirnos.

Como ya sabían los antiguos creadores de mitos, somos hijos tanto del cielo como de la Tierra. En nuestra existencia sobre este planeta hemos acumulado un peligroso equipaje evolutivo, propensiones hereditarias a la agresión y al ritual, sumisión a los líderes y hostilidad hacia los forasteros, un equipaje que plantea algunas dudas sobre nuestra supervivencia. Pero también hemos adquirido compasión para con los demás, amor hacia nuestros hijos y hacia los hijos de nuestros hijos, el deseo de aprender de la historia, y una inteligencia apasionada y de altos vuelos: herramientas evidentes para que continuemos sobreviviendo y prosperando. No sabemos qué aspectos de nuestra naturaleza predominarán, especialmente cuando nuestra visión y nuestra comprensión de las perspectivas están limitadas exclusivamente a la Tierra, o lo que es peor a una pequeña parte de ella. Pero allí arriba, en la inmensidad del Cosmos, nos espera una perspectiva inescapable. Por ahora no hay signos obvios de inteligencias extraterrestres, y esto nos hace preguntamos si las civilizaciones como la nuestra se precipitan siempre de modo implacable y directo hacia la autodestrucción. Las fronteras nacionales no se distinguen cuando miramos la Tierra desde el espacio. Los chauvinismos étnicos o religiosos o nacionales son algo difíciles de mantener cuando vemos nuestro planeta como un creciente azul y frágil que se desvanece hasta convertirse en un punto de luz sobre el bastión
y la ciudadela de las estrellas.

Viajar ensancha nuestras perspectivas.

Hay mundos en los que nunca nació la vida. Hay mundos que quedaron abrasados y arruinados por catástrofes cósmicas. Nosotros hemos sido afortunados: estamos vivos, somos poderosos, el bienestar de nuestra civilización y de nuestra especie está en nuestras manos. Si no hablamos nosotros en nombre de la Tierra, ¿quién lo hará? Si no nos preocupamos nosotros de nuestra supervivencia, ¿quién lo hará?


"COSMOS" Capitulo XIII; ¿Quién habla en nombre de la Tierra?
Carl Sagan
1980




7 comentarios:

Alvaro dijo...

Los clasicos de ayer y de mañana -Sabiduria en la tragedia griega 1.-
Hepatitis:El cosmos es una entelekia absurda, ¡sigamos los pasos de Aristarco!
Diarrea:¿Tiene sentido?(Con expresion de duda)¿acaso sabemos algo con certeza?
Hepatitis:Ante la duda..Eureka!(Mirando el cielo)Pero,¿Quien era Aristarco, pariente de Montaigne?¿Te acordaste de traer mostaza del super ayer?
Diarrea:Deja los canus,amigo, es evidente q la inmensidad y la eternidad sondean cosmos extraterrstes implacables y chauvinistas sin perspectivas.
"la odisea cosmica de la tierra" hemorroides, siglo V, A. de C.

jonymao dijo...

Dale iago ahííí!! Clarito,clarito o lo hacemos nosotros o nadie vendrá de fuera a hacernoslo.
Paz

Perryluna dijo...

Pues sí que ha debido ser el cambio lunar, jeje. O eso, o que no tenemos olas y nos podemos acordar de los problemas del mundo.

Anónimo dijo...

segun lo he empezado a leer me ha venido a la cabeza, Carl Seagan!!! que gran pensador ha perdido la humanidad con este hombre a parte de gran científico y gran persona....
Como bien decía el si es que somos un punto azul pálido en la inmensidad del universo, así de insignificantes. Cuanto ganaríamos si de vez en cuando mirarámos un poco hacia fuera.....
Estamos perdiendo por no decir que la mitad de la población lo ha perdido ya ese vínculo con la naturaleza, hemos dejado de mirar al cielo y a las estrellas como hacían nuestros antepasados y nos hemos encerrado en una mierda de sociedad...EN FIN QUE ESTAMOS CONDENADOS....
(siempre nos quedarán las olas.....jajajja)
colibri (gemma)

semerompiolatabla dijo...

Me a gustado mucho lo de "en la última décima parte de un uno por ciento de la vida de nuestra especie, en el instante entre Aristarco y nosotros"

Muy guapo el texto da un punto de vista diferente.

iago dijo...

pues ya debe hacer como diez años que murió Sagan... desde luego que el legado que ha dejado y su contribución a la divulgación científica es impresionante y son de esas cosas que no tiene precio... yo no se si os acordais... yo era muy pequeño pero recuerdo estar sentado enfrente de la tele y viendo COSMOS... esa fantástica serie-documetal en la que está basada el libro del que saqué el fragmento. Ahora lo estoy leyendo por entero ya que este libro siempre stuvo en mi casa y lo tengo "requetehojeado", pero bien merece una lectura bien parada.

me alegro de que os haya gustado.

aprovecho y pido disculpas por no llevar el blog muy actualizado pero no tengo mucho tiempo ultimamente.

gracias.

Anónimo dijo...

Pues si teneis posibilidad de ver el canal Natura (yo lo veo con Euskaltel)siempre dan capítulos de la serie Cosmos. Una pena que no hagan una serie parecida pero actualizada....
colibri