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domingo, julio 30, 2006

Felicidades tocayo!

Como no hay foto disponible de Iago;
a deleitarnos con este botom clásico.

Quiero darle desde aquí, mis felicidades a Iago Barreiro, tocayo, amigo en el agua y compañero, por su resultado 11 en la categoría Open de Longboard en los Juegos Intercélticos de este año, celebrados en Cornwall (UK). No le felicito exclusivamente por su modesto puesto 11, sino porque no puedo dejar pasar la oportunidad de felicitarlo públicamente; un surfer con tanto carisma, empatía y sencillez. Una gran persona, de las de podium en otras categorias de la vida, siempre con sonrisas agradables esperando en el pico y dispuesto a la comunicación y a la amistad. Todo un referente del surfing en Pontevedra (o por lo menos para mi lo ha sido).

Esperemos que se lo haya pasado bien, pues este era su único pretexto para viajar a Cornwall y la verdad, que como objetivo a alcanzar, vale más que un primer puesto.

Salud Iago!

Mi primer baño con longboard...

Ayer fue mi primer baño con longboard, fue una muy buena experiencia pero con cierta frustación.

Me dejó el amable de Diego, longboarder pontevedrés, un 9´4´´ (creo que me dijo), pesado, 2+1...

Tengo que reconocer que no es tan fácil como parece, que requiere más técnica que el surf de tabla corta y mucha paciencia y tranquilidad. Si bien en la primera ola me fui hasta la punta, de crossteping nada de nada. Me pareció dificilísimo y la verdad es que no se como hice para avanzar pero no crucé los pies y era más parecido a un "moonwalk" ortopédico a lo Jackson que un crosstep. Conseguí avanzar unas 3 o 4 olas pero con todo, hubo olas que me caía inmediatamente al intentar hacer un bottom con prisas de shortboarder.

Requiere de más concentración dentro del agua y tomarse las cosas con calma ya que si vas con la mentalidad de tabla corta además de caerte, acabas desfondado y con la espalda y hombros rebentados. Me doy cuenta de que el nivel de concentración escala al lado de la dificultad técnica, hay que entender mucho mejor la ola, anticiparte mucho más y en definitiva; saber hacer surf mejor.

María, que me miraba desde fuera, me dijo que intentaba hacer todo demasiado rápido. No soy consciente, pero me imagino que tendrá razón.

Lo increible es que a la noche, en la cama, no podía dejar de pensar en volver a remar en un navío de esos y coger unas buenas olas, aunque solo sea para surfear la pared con total tranquilidad.

No hay fotos, ya me gustaría.

Salud!

miércoles, julio 26, 2006

¡No al genocidio!... un genocidio no hace justicia.


ROMPER CON EL ESTADO DE ISRAEL
Romper con los crímenes contra la humanidad

Hace casi dos meses, la noche del 28 de junio, Israel inició un ataque masivo contra la franja de Gaza, al sur de Palestina. Después, extendió el ataque a El Líbano, llevando la muerte y la desolación a decenas de ciudades y cientos de miles de hogares.
Antes de esa fecha, el Estado de Israel había convertido Gaza y las aldeas de Cisjordania en otros tantos campos de concentración. Solamente en Gaza se hacinan millón y medio de palestinos, a los que previamente se privó de las condiciones más elementales para la supervivencia. Entre otras prácticas genocidas -calificadas por el Derecho Internacional como "crímenes de guerra"-, el ejército israelí se emplea en disparar contra los encerrados, pues quiere que huyan y abandonen la tierra. A esta práctica horrenda -que ilustra muy bien la película "La lista de Schlinder", cuando el comandante nazi de Auschwitz dispara desde una terraza a los prisioneros-, ahora ejercida contra los habitantes palestinos de Gaza, Cisjordania y El Líbano, el Estado de Israel le llama "ejecuciones selectivas", por más que maten familias enteras, mujeres y niños. Por supuesto, los habitantes de Gaza, convertidos en diana de este horrendo "juego", no pueden hacer nada, ni siquiera esconderse. Y si lo hacen, si lloran, si acuden a enterrar a sus muertos, si claman, si tiran piedras, si amenazan a los aviones con los puños, si se agarran al terruño y no se van ... ya no serán otra cosa para el mundo que "terroristas palestinos".
Sin embargo, pese a todo, el pueblo palestino resiste, vivo y digno aún, entre cascotes, campos y casas en ruinas.
Debemos denunciar el genocidio del pueblo palestino por el Estado de Israel, con el apoyo de los gobiernos más criminales del mundo (por imperiales y poderosos: EE.UU., Rusia y la Unión Europea) o el consentimiento pusilánime de algunos otros, como los de España. El pueblo palestino está a punto de ser aniquilado y los sobrevivientes arrojados fuera de Palestina y de toda la región.
Debemos manifiestar que si continúan los bombardeos de Gaza y El Líbano y las prácticas de exterminio contra el pueblo palestino, ¡NO SERÁ EN NUESTRO NOMBRE!
Debemos reconocer el legítimo derecho y el deber del pueblo palestino a defender su libertad, su tierra y su dignidad, frente a los tanques, ametralladoras y bombardeos sobre la población civil.
No debemos reconocer como "nuestro" a ningún gobierno que consienta el crimen actual.
Debemos Reclamar al gobierno español y de toda la Unión Europea que retire sus apoyos (económicos, políticos, jurídicos, propagandísticos, etc) al Estado de Israel y le impongan, ¡en nombre de la humanidad, la justicia y la libertad!, poner fin a su actividad genocida.

¡NO AL GENOCIDIO DEL PUEBLO PALESTINO!

¡NO A LA GUERRA!

¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

martes, julio 25, 2006

"Alma infantil"

Así comienza "Alma Infantil", de Hermann Hesse:

[su primer párrafo]


"A veces actuamos, nos movemos, hacemos esto y aquello, y todo resulta leve, fácil y en cierto modo espontáneo, parece que está en nuestra mano obrar de modo diferente. Y otras veces, a otras horas, todo lleva el signo de la necesidad y cada respiración nuestra está marcada por el destino."


Me encanta, porque habla de la vida. Cuando llegas a tener estas percepciones tan contradictorias entre si y la reflexionas, las elaboras desde lo contemplativo de la individualidad, desde la subjetividad del ser Yo y te das cuenta de que la fluidez del universo y del Ser Humano llega a ser tan apasionante que ya no puedes parar y eres un exclavo para el resto de tu vida del análisis de la causa y del efecto, de la prospeción de uno mismo y de la conciencia de Ser Estando.

Me encanta pensar este tipo de cosas en el agua, en el pico, en la espera. A veces hasta me bajo d la tabla y me quedo flotando en la ingravidez del oceano, con los ojos en la cota 0, a ras del agua. Esto ayuda. Suele ser en horas en las que las luces colaboran en la tarea.

Llega la serie... ¡Acción!

viernes, julio 21, 2006

Si el surf fuese fútbol.

Foto sacada del periódico "Marea Negra"

Os imaginais a un niño como este con el dedito levantado y llamandole "hijodeputa" o "cabrón" a Taylor Knox por hacerle "un feo" en plena manga a Cory Lopez; insultando a los jueces con su papaito, que le inculca estas maneras, porque consideran que la última ola de esa semifinal está fuera de tiempo... por otra parte vivirá en casa como sus padres hacen ciertos comentarios xenófogos hacia Sunny García por el color de su piel o por sus rasgos y Bobby Martinez, a parte de ser también despreciado por su aspecto chicano, sería un ídolo entre los Latin Kings.

En el colegio, con los demás niños irá creciendo con esta serie de comentarios, viviendolo a diario como simples anécdotas, que precipitarán en su personalidad y acabará siendo como su papaito, siendo otro papá más que continue la saga.

Pero esto no sería todo... Todos los días en las tres ediciones de informativos diarias, en la radio, en la prensa, nos comentarán las jugadas del día. Programas especiales sobre surfing titulados "El Pico", "La Serie", "Marejada" o "9 Pies", periódicos diarios... Veremos a Slater dando cabezazos en la orilla a Irons o a Occy soltandole un puñetazo en plena remontada al pico a Taj, como quien no quiere la cosa.

Surf todo el día, en los anuncios de la tele, en la prensa rosa, en los programas del corazón, "merchandaisin" en las tiendas, en los aeropuertos, por la calle... sería un despiporre, ¿no?.
Harían estadios con olas artificiales... si gana Slater el mundial, los americanos harían una fiesta nacional superpatriótica, si lo gana cualquiera de los australianos, por extensión, los hooligans harian de las suyas con una birra en la mano y su "orgullo británico" alteradillo, si ganase algún españolo... (como no hay candidato, cuanta con que eres tú), las comunidades aútonomas y las nacionalidades históricas se repartirían a ostias de quien es el mérito (dependiendo de donde seas tú), pero en la Cibeles seguro que se bañan.

En fin, que se está de maravilla haciendo surf... y por todo esto me gusta el surf y no el fútbol... aunque nosotros tenemos "localismos" y a proposito de ellos, escribo esto, para que no se nos vaya la olla y nuestros hijos difruten de las olas, de todas, sin fronteras ni banderas.

Salud!

¿Nos vamos a coger olas a Jeffreys?


Animal!!! donde vas??!!. Kelly Slater. Billabong Pro Jeffreys Bay-2005


Nada, que pasé por la web de la ASP para ver como iba lo del campeonato de Jeffreys Bay y me encuentro con esta foto del Slater haciendo el animal en el año 2005. Es un loco. Es de esas fotos que te hacen hablar solo con la pantalla, como otras muchas.

Me sorprendió este año ver fotos de la ola con poco tamaño. Si Jeffreys es un destino soñado para todo surfer, porque lo tiene todo (el viaje, Africa, lo peligroso; rocas y tiburones y olas gansas y largas), porque no disfrutarla con poco tamaño. Un tamaño de esos que cuando ves las fotos a uno se le pone los dientes más largos, porque se ve mucho más asequible. Aún así los entendidos podrán contarnos a los que sabemos menos si sigue habiendo todo el recorrido de 800 metros y 5 secciónes principales si el tamaño de la ola baja considerablemente a lo que estamos acostumbrados a ver en videos y revistas. Yo me imagino que si; es probable que salgan varios pico a lo largo de la costa y seguro que rompen de maravilla.

Antes de seguir os recomiendo una lectura de Surf Kultura de hace no mucho tiempo, en el que se da una visión amplia del lugar, técnica a la hora de entender la ola y algún dato histórico-anecdótico, además de enlaces con mucha más información. No os lo perdais; un articulo muy bien preparado de Surf Kultura titulado "Jeffreys, la reina de la velocidad".

El destino idoneo para los "natural surfers" es una grande y larga derecha que recorrer hasta quedar con las piernas temblando. Por eso siempre me ha gustado ver cabalgar Jeffreys a goofy footers como Occy o Rob Machado con su surf de izquierdas destrozando Jeffreys a rentrys y cut backs.

Volviendo a la idea de disfrutar de un Jeffrys Bay con el tamaño perfecto, estan las imágenes de este año, que no les valdrá a los de Billabong para hacer un supervideo promocional, pero nos da a los surfers la posibilidad de ver la otra cara de esa ola.


Adriano de Souza rebentando Jeffreys con un tamaño muy atractivo.

Bobby Martinez con su look slateriano tambien en una ola con un tamañito para poner los dientes largos a cualquiera.


Este es el de siempre, con esa postura solo puede ser el.
El de siempre.
Vaya sonrrisita que se me pone...

Otra cuestión es ponerse allí mismo y remar una ola... probablemente el estar allí, aunque sea con un tamaño asequible (pero tamaño, al fin y al cabo), saber que es Jeffreys Bay y que en el pico en el que estas empezando a remar ese lomito azul que se aproxima se llama algo así como "Magnatubes", "Supertubes" o "Impossibles", debe imponer el suficiente respeto como para poner a uno muy nervioso, y no dudo ni olvido que la ola sea igualmente poderosa y con un fondo lleno de rocas, moluscos y erizos, donde además puede haber tiburones con ganas de romper fémures.

Bueno, mañana acaba la competición de totas todas, ya que se les acaba el plazo de espera. Dicen que subirá y mar y a ver si tienen una de esas finales interesantes como la del año pasado.

Yo cuelgo esto ahora ya que mañana ya se harán eco otros blogs y en próximas revistas, de como fue todo con pelos y señales. A mi como la competición no es que me entusiasme, aquí queda esto, a día de hoy.

Poseidon: entre la fantasmada, la leyenda y los hechos.

Poseidon es la última película de Wolfgang Petersen (y de Warner Bros.), director de otras peliculas como "Troya", "Air Force One" o "La tormenta perfecta".

En este caso un tremendo petroleto de lujo de tropecientos metros de eslora y 20 pisos de altura, es volteado en medio del oceano tras hacerse un tubazo en una ola monstruosa... ¿visteis en anuncio del estreno en televisión?, vaya fantasmada.

No la vi, pero seguro que después es la típica pelicula yankee en la que unos personajes supervivientes (El yankee "macho Alfa" con peinado de marine de los Estados Unidos de America, el negro como minoría étnica y oprimida, el judio, la chica de las tetas, el extrangero que muere el primero, el hijo de emigrantes irlandeses y el europeo forrao normalmente italiano o francés... seguro que algún tópico me falta), se enfrentan psicologicamente entre si, mientras van muriendo en accidentes fatales a los pocos, en una situación de pánico y terror, una vez más, por un fallo en la megatecnología del primer mundo o por que los grandes transatlámtico conservan su mala suerte en situaciones de este tipo o por la divina providencia y la coña de Dios... el caso es que es una peli de esas yankees en las que la frase estrella es "Oh, My God".

Que fantasmada, ¿no?... el hecho es que quería aprovechar este post, no para hacer la crítica de un film formato Hollywood, sino para hablar de esas olas monstruosas, asesinas...

A Storm, del pintor William Turner.

Siempre hubo leyendas marinas que relatan el asalto a los marineros de tormentas monumentales, de series de olas gigantes o de olas peregrinas que elevan el horizonte a la vez que se le elevan los cojoncillos a uno... pero lo cierto es que hay datos de sobra para corroborar la existencia de olas de tamaño desproporcionado con gran capacidad y potencia como para destrozar plataformas petrolíferas en el Mar del Norte, voltear petroleros o partirlos por la mitad y destrozar infraestructuras costeras. La comunidad científica, entre los que está la ESA (Agencia Espacial Europea), llevan por lo menos la última decada investigando acerca de estas olas, ya que la visión y el estudio vía satélite es una erramienta clave para la investigación, porque si bien le han adjudicado a su existencia causas como grandes tormentas de más de 12 h. de duración y huracanes, corrientes y remolinos oceánicos donde marejadas comunes cruzan zonas con corrientes especialmente fuertes como en el golfo de Agulhas (Costa oriental sudáfricana), la Corriente del Golfo, en el Atlántico Norte o la interacción de marejadas cruzadas entre el Atlántico Norte y el Mar de Labrador. También los temidos movimientos sísmicos ocasionados por movimientos entre placas, generalmente en zonas de subducción, como en el caso de Indonesia... el caso es que también han descubierto olas de 30 a 50 metros de altura que literalmente, salen de la nada. Conocemos algunas causas, algunos efectos, pero no conocemos todo.La típica ola japonesa, como referencia a esos mitos y leyendas sobre las olas gigantes.

miércoles, julio 19, 2006

Sobre Mundaka, Urdaibai y el cuidado y máximo respeto hacia su entorno.

"Ola Mundaka", de Asier Elcoroiribe. Año 2003.


Os remito en primer lugar a un articulo que publica "Surfing the 30´s".

Tras leerlo, creo que Surf30 da en el clavo y que deberiamos tener en la cabeza, como premisa fundamental, el máximo respeto que deberiamos todos tener y exigir con respecto al cuidado del medio ambiente en general y de enclaves como Urdaibai en concreto y contemplar en segundos planos, si resulta o no negativa la intervención del hombre, con respecto a la economía de empresas privadas, de la "empresa surfera" o de la misma ola de mundaka. El caso de los dragados, en un espacio natural como Urdaibai (reserva de la biosfera, zona ZEPA, convenio RAMSAR y me imagino que varias figuras de protección más), creo que es más que suficiente como para tomarse las cosas en serio y no ponerse a hacer dragados en un ecosistema de humedales y marítimo-terrestre anteponiendolo a la propia protección que el propio ser humano le ha dado (una vez más la lógica brilla por su ausencia). No creo que sea mucho pedir que la sociedad se exija a si misma, hacer las cosas bien... si hay que hacer un dragado en un espacio natural protegido, por lo menos esmerarse un poco en los estudios de impacto ambiental y en toda la cuestión técnica.

Hay que contar con otras presiones que soporta ese enclave como la canteras, empresas e industrias contaminantes del entorno, la gestión cinegética y piscícola que se lleva en la zona, la política forestal y como no, las presión inmobiliaria y en muchos casos ilegal.

Lo primero es exigir-exigirnos que las cosas se hagan como se tienen que hacer.

Lo segundo; actuar.

Letting Go

Ayer tuvimos la oportunidad de ver en Pontevedra una proyección del último video de Kelly, de la mano de Milo, Josiño y su gente y del Quiksilver Tour. Se organizó estupendamente, en una cafetería justo en frente a Mission, así que ya había bastante ambiente en la calle antes de entrar y una vez dentro hubo la actuación de un grupo en directo (lo siento pero no recuerdo el nombre) y una barbaridad de pintxos riquísimos y consumición gratis a todos los asistententes.

Nos centramos: La pelicula es, digamoslo así, un minidocumental sobre el mundo competitivo del máximo exponente, Kelly Slater.
Descubrimos diferentes momentos claves de la carrera competitiva de Kelly: la rivalidad segadora entre Slater y Irons; comentarios de unos; comentarios de otros; momentos de gran tensión en diferentes competiciones... Pipeline, Jeffreys Bay, Teahupoo... ojo a la ola de Teahupoo y a Kelly desvirgandola desde lo más profundo, en una especie de NO caída imposible... o haciendo no se que gamberrada con una lata de cerveza... Impresiona.

Sobre todo, el documental gira entorno a lo que son los 7 títulos mundiales; lo que supone para Slater, lo que supuso que Irons ganase el título en Pipe en el último momento y los diferentes momentos en que el título está en el aire y todo depende de una serie en los últimos 30 segundos de una final o de algún momento medio espiritual donde Kelly cree que unos delfines le indicaron la dirección correcta en Jeffreys y así poder ganar... en fin, yo lo disfruté y eso que odio el mundo competitivo.

Bueno, no es un gran video, no será un clásico dentro de algún tiempo, pero si vale la pena verlo y descubrir quizás a un Slater psicológico, muy competitivo. Una máquina de ganar. Y un Kelly más humano, que no se oculta en hipocresias cuando está jodido o que no oculta las lágrimas cuando gana o habla con su madre por teléfono. Ah!... y descubrimos, a la vez, a un Irons gilipollas. (Que tonto es).

Después, antes de salir, nos regalarón a todos un detallito que no estuvo nada mal; bolsa de Quiksilver con su ejemplar del video en DVD, pegatinilla y varios catálogos de quiksilver de tablas y ropa... y uno piensa... "lo que debe gastar quiksilver en publicidad... y lo que debe ganar Quiksilver"

lunes, julio 17, 2006

"La ola perfecta"

La ola perfecta

cincuenta. (LEROY GR

A Peter Viertel, guionista de Hollywood, se le atribuye haber introducido el surf en la Europa continental en los cincuenta. Y el fotógrafo LeRoy Grannis documentó los inicios y los primeros héroes del deporte. Este reportaje junta la memoria y la pasión de dos pioneros en busca de la marea perfecta. Por Peter Viertel

PETER VIERTEL
EL PAIS SEMANAL - 16-07-2006

A Peter Viertel se le atribuye haber introducido el surf en la Europa continental en losANNIS)

Afirman los historiadores que el surf –cabalgar sobre las olas del mar en una tabla, un deporte de creciente popularidad en Occidente– tuvo su origen en Hawai hace cientos de años. En unas islas pobladas por nativos de piel morena que vivían felices al amparo de un benigno clima tropical, ocupados en hacer el amor y en otras actividades precisas para su supervivencia, los varones hawaianos, muy probablemente, se valían de troncos de árboles para deslizarse sobre las suaves olas que, con incomparable languidez, bañaban sus costas.

Algunos historiadores aún más románticos llegan a asegurar que una reina hawaiana cabalgó en cierta ocasión sobre las olas con los pechos desnudos, sugerente teoría ésta que nunca ha sido corroborada. ¿Y por qué no? ¿Acaso no se veían también de cuando en cuando surfistas en top less en la Côte Basque? No era sino un entretenimiento, o un deporte si se quiere, que les ayudaba a sobrellevar los cálidos días de sol de buena parte del año. ¡Hasta que llegó el hombre blanco!

En un principio vinieron los comerciantes, y después, cómo no, los turistas, una especie no menos peligrosa cuando se la introduce sin previo aviso en una sociedad primitiva. Los nativos no tardaron en darse cuenta que enseñarles a los invasores las provocativas danzas locales, el hula y demás bailes, podía reportarles dinero, como tampoco tardaron los varones más atléticos en comprender la rentabilidad de adiestrar a esos mismos turistas en el arte de deslizarse sobre las suaves olas. Con el tiempo, los carpinteros hawaianos refinaron enormemente aquellos troncos hasta convertirlos en objetos flotantes huecos, semejantes a una embarcación de cuatro metros de longitud y unos 25 kilos de peso. Una vez que se tenían las tablas en el agua no había problema, pero arrastrarlas desde la playa hasta el mar requería del físico de un Tarzán, poco frecuente entre los no isleños. Así, durante años, el hula fue el único bien cultural en exportarse de las islas, junto con piñas y cocos.

Un ingenioso yanqui descubrió que con un revestimiento de madera de balsa podía fabricarse una tabla de surf de unos 15 kilos, según su tamaño: una tabla que un robusto varón caucásico bien podría arrastrar por la arena caliente de la playa. En el sur de la California de los primeros años de mi juventud, beach boys, adultos y demás alardeaban de su peripecia en Malibú, que ya por entonces debía su fama a las gentes del cine, que residían en una colonia de casas alineadas a lo largo de su paseo marítimo.

En una cala cercana, las olas rompían con suavidad de izquierda a derecha, y, para sorpresa de todos, resultaban excelentes para la práctica del surf. La frialdad del agua disuadió a muchos famosos de iniciarse en tan duro deporte. El caso del actor Peter Lawford, que alcanzaría notoriedad tras casarse con una hermana del presidente Kennedy, es el único que me viene a la cabeza, aunque había entre los surfistas otros actores de menor renombre. Algunos de los retoños de esa “gente de Hollywood” se movían en los ambientes del surf, entre ellos mi joven amigo Richard Zanuck, hijo del que por entonces era mi jefe, Darryl Zanuck, ni más ni menos que el vicepresidente de la 20th-Century Fox.

Dickie, que así le llamaban, era algo bajito, aunque de complexión atlética. Había ido a Hawai, pero no pudo entregarse al surf hasta que se diseñó la tabla de madera de balsa con revestimiento de fibra de vidrio o, a la postre, la blank, de espuma de poliuretano. Una tabla de surf de tales características pesaba unos 12 kilos, dependiendo de su longitud, y a un joven de normal constitución con ganas de pillar unas cuantas olas no le suponía grandes esfuerzos transportarla desde la carretera de la costa hasta el mar y cubrir una distancia que no pasaba de los 100 metros. Gracias a esta innovación llegó Richard a ser un consumado surfista, un logro del que poco orgullosos estaban sus padres, pues el Malibu Inn, el bar y restaurante próximo a la cala de Malibú, era para muchos “un nido de serpientes” por la reputación de su clientela, que, aparte de coger olas, poco más hacía que tumbarse al sol, comer queso y beber vino tinto barato.

A mediados de la década de los cincuenta convencí a Darryl Zanuck de que adquiriera los derechos cinematográficos de Fiesta, la novela de Hemingway. Una vez finalizado el guión se envió una segunda unidad para filmar los sanfermines de Pamplona, escenario principal de la novela y de mi guión. A Dick Zanuck, tras completar sus estudios universitarios, su padre le asignó la tarea de acompañar a dicha unidad como parte de su formación básica en el séptimo arte, y también de sus vacaciones estivales. Yo le había comentado a Dick que había en Biarritz playas cuyas olas me parecían más que propias para el surf, y que, tras ir a Pamplona, podíamos pasar allí un par de semanas. Mi amigo se mostró de acuerdo conmigo y prometió iniciarme en una actividad que, según vaticinó, conseguiría apartarme de mi máquina de escribir más que el tenis, el esquí, las mujeres o ninguna otra cosa. Para asegurarse de que cumpliría su promesa ocultó dos tablas de surf en las cajas que contenían las cámaras del equipo de rodaje que nos precedería en nuestro viaje a Pamplona. Teníamos prevista una breve escala en Biarritz para estudiar las olas.

Dick y yo quedamos citados en el Hôtel du Palais, y después de tomar un temprano y fastuoso desayuno partimos para las playas; al cabo de un cuarto de hora, mi amigo me reafirmó en la opinión que tenía yo formada sobre las condiciones de la zona. Aquel mismo día viajamos hacia Pamplona, y allí se nos unió, de improviso, Zanuck, padre. Decidimos mantener en secreto nuestras planeadas vacaciones de surf, pero nuestras intenciones quedaron al descubierto cuando entre el equipo de filmación aparecieron las tablas. Nada más terminar su trabajo la segunda unidad, el que prometiera ser mi profesor de surf recibió orden de su padre de regresar a Los Ángeles; de un padre en absoluto acostumbrado a discutir con sus empleados, y menos con un hijo suyo. Tristes y decepcionados nos despedimos en el aeropuerto de Biarritz. De regreso al Hôtel du Palais me encontré con las dos tablas de surf. El mar de Biarritz tiene fama de ser peligroso; cuentan que muchos soldados alemanes se ahogaron en sus aguas durante la ocupación nazi de Francia. Hemingway me escribió para advertirme de que me anduviera con cuidado, en una nada frecuente concesión paternal en la que sólo una vez antes había incurrido: al enterarse de que me había comprado mi primer Porsche.

No tardé en descubrir que no le faltaba razón. En la mayoría de las playas de Biarritz, para ir al encuentro de las olas lo mejor era aguardar a que se presentara un día en calma y a que algún musculoso guide-baigneurs izara la bandera verde. Incluso entonces resultaba difícil remar hasta el rompiente de las olas, siguiendo las indicaciones del joven Zanuck. Los espectadores de la playa eran categóricos al afirmar que las olas de Biarritz eran diferentes de las de California o Hawai, y que eso de cabalgar sobre ellas no era un deporte que pudiera practicarse en el golfo de Vizcaya. Era yo, no obstante, por aquel entonces joven y tenaz. No tardaron en aparecer por allí unos muchachos vascos y un par de australianos que supieron qué hacer con mis tablas, y a la postre se demostró que yo llevaba razón. Las olas que bañaban las playas de Bayona y de Biarritz eran tan aptas, si no más, para la práctica del surf como las del sur de California.

El agua estaba más fría que en Hawai, en donde la temperatura era similar a la de Santa Mónica, y la resaca del Atlántico era aún más traicionera; no estaba la costa vasca precisamente bendecida por vientos cálidos tan seductores. No era aquél el paraíso de un surfista, aunque tampoco distaba tanto de serlo. Antes de finalizar ese primer verano constituíamos ya un grupo formidable de adictos, de atléticos jóvenes de París, Las Landas y las playas vecinas del norte de España. Y aun así, las autoridades locales seguían sin convencerse.

La aduana exigía pagos exorbitantes para formalizar la importación de mis tablas de surf. La policía, a la que pertenecían los guides-baigneurs, insistía en que obedeciéramos las indicaciones de las banderas que señalizaban el peligro en todas las playas cercanas. Recuerdo que un día, en particular tormentoso, un joven surfista australiano se adentró en el mar con su tabla, y que la policía llegó de inmediato con un grupo de guides-baigneurs, ninguno de los cuales estaba preparado para lanzarse al agua y detenerle. El australiano, que ni tan siquiera contaba con un traje de neopreno, se dio a sus juegos entre las olas más lejanas hasta lograr que la policía desistiera de su intento y le dejara a su suerte.

Dos de aquellos pioneros, Michel Barland y un joven llamado Roche, empezaron a fabricar tablas de surf, y el nuevo deporte fue adquiriendo una cada vez mayor popularidad. Se fundaron clubes y se organizaron campeonatos. En ninguno llegué a participar; nunca fui del todo un experto, y un cierto temor me hacía abstenerme de salir los días en que las olas superaban el metro de altura. Me contentaba con divertirme sin correr grandes riesgos, aunque en una ocasión un amigo hubo de ayudarme a salir del agua.

Mi mujer y mi familia se vieron por mí obligadas a viajar con una tabla de tres metros con su correspondiente funda de lona, un equipaje que no estaba precisamente bien visto por los empleados de las aerolíneas o por los maleteros del tren de aquel entonces. Hice surf en Hawai, Australia y México, y en California a mi regreso. Nunca fue para mí del todo una forma de vida, como ocurrió con algunos de mis amigos más jóvenes de Francia, España y California. Aún habría de pasar buena parte de mi tiempo ante la máquina de escribir. Pese a que no llegué a ser más que un surfista vacacional, sí que contribuí a difundir la fe. Mi entusiasmo resultó contagioso. Y cuando hoy regreso a Biarritz me asombra y alegra ver cómo mi deporte preferido logra mantenerse frente al windsurf, el kitesurf y, cómo no, el golf, ese juego para masoquistas que en nada beneficia al cuerpo o a la mente. Un golfista, o un tenista, salvo en muy escasos instantes, jamás experimenta el sensual placer del que un surfista disfruta al deslizarse por la cara de una ola azul. Es como obtener una recompensa especial tras un esfuerzo físico, difícil de describir sin adentrarnos en territorios propios de la pornografía blanda. En nuestra cultura materialista, dominada por máquinas y artilugios, el surf constituye hoy una subcultura, una mística, una suerte de vínculo juvenil con la naturaleza. Cuanto un surfista necesita es cera para que resbale menos la tabla mojada, un traje de neopreno y, huelga que lo diga, olas. También precisa de un coche para llegar a la playa, una baca para la tabla, un saco de dormir, dinero para comprar comida, bebida y crema para el sol… Pero nada es nunca tan simple como parece al principio; luego, claro está, afloran en el cuerpo y el alma humanos otros apetitos. Recuerdo haber visto, al volver a casa temprano una mañana, tras dejar a mi mujer en el estudio de cine donde trabajaba, un enorme graffiti, pintado en letras negras sobre la blanca fachada de una casa de Malibú, que decía: “¡Rezad por el surf!”. Debajo, en letras rojas de mayor tamaño, un gracioso había añadido: “¡Rezad por el sexo! ¡Ocasiones para el surf nunca faltan!”. l

Traducción de Carmen Acuña Partal

y Marcos Rodríguez Espinosa.

‘LeRoy Grannis. Surf photography of the 1960s and 1970s’ está editado por Taschen en una tirada limitada a 1.000 copias para todo el mundo.

La mirada de salitre

Por Iker Seisdedos

LeRoy Grannis se subió por primera vez a una tabla en 1931, a los 14 años. Dos después de que Tom Blake, pionero de la fotografía surfera, construyese para su cámara Graflex una caja resistente al agua para fotografíar en Hawai y desde su tabla a otros jinetes de las olas. Cuando, en 1959, LeRoy, el padre de familia, comenzó a tomar las soleadas imágenes que se recopilan en el libro era un veterano surfista apodado Granny que emprendía, en el momento justo y en el sitio adecuado, una senda que habían abierto otros. Cuenta Steve Barilotti en el prólogo del libro que la fotografía era para Grannis un hobby, y la California de los sesenta, el lugar en el que un puñado de jóvenes con enormes tablas iba a revolucionar un deporte de tradición hawaiana. Armado con una Pentax-S corroída por el salitre, Grannis, ya convertido en un trabajador de plantilla de la revista International Surfing (entre 1964 y 1971), nadó detrás de los primeros campeones para recoger sus logros, a menudo ayudado por ingenios subacuáticos inventados por Jacques Cousteau. Su trípode oxidado y su ceño fruncido eran sus señas de identidad. Y no sólo se interesó por lo estrictamente deportivo. También retrató a las novias de los chicos y el ambiente de las competiciones, y se dedicó a la publicidad relacionada con el surf, y contribuyó a hacer masiva una estética que hoy se ha convertido en un negocio millonario.


Sacado de www.elpais.es. Texto de Peter Viertel (El País Semanal 16-07-06)

Fotos de Leroy Grannis



lunes, julio 10, 2006

Experiencia Astur.

Una semana sin demasiada programación, daba comienzo a un viajecito por el norte, con la costa occidental asturiana, prácticamente como objetivo central del viaje.

De los cuatro que íbamos, solo yo practico surf y por lo tanto las olas no entraban a formar parte del guión ni la trama del viaje, pero hice lo posible por meter las tablas y al final me llevé la 6´1´´ para la posible caña y la pesetilla, que fue la única que mojé en todo el viaje, con olitas sucias y babosas de ¼ de metro… dos bañitos de media hora que por lo menos me relajaban la ansiedad… ya que si hubiera sido un viaje surfero 100%, hubiera surfeado, aunque no mucho, buscándome la vida. La verdad, no hubo mucho mar ni mucho donde aprovechar y como la mayor parte del tiempo nos dedicamos a turismo puro y duro, no me cuadraron las circunstancias. Los baños fueron en San Xurxo (Ferrol, Galicia) y en Los Quebrantos (San Juan de la Arena, Asturias), playa que por cierto no me gustó un pelo.

La ruta empezaba en Ferrol, donde vi pasar de largo la oportunidad de quedarnos un día y que subiese el mar y darme el bañazo del verano, pero seguimos de “turisteo” hacia el norte; Cedeira, San Andrés de Teixido, los acantilados de Ortegal, donde no pudimos disfrutar de las vistas debido a la niebla pero que recomiendo una paradita por allí ya que está el acantilado sobre el mar más alto de Europa (¡600 m. sobre el mar, que locura!). Después llegaríamos a Ortigueira, sin nada de mar pero con una pinta estupenda para coger olas por allí… de hecho tiene pinta de salir olas sobre algún banco de arena al estilo Vilarube y alguna playita prometedora… es una zona preciosa y tiene unas vistas impresionantes. También un despliegue policial tremendo ya que empezaba el festival de música celta.

Teníamos ganas de Asturias y tampoco paramos mucho en lo que queda de costa gallega. Paradita en Estaca de Bares, a Mariña lucense por el aire. Paraditasin éxito, una vez más en la playa de As Catedrais ya que la marea estaba alta y ver pasar el cartel de Rinlo me puso los dientes bien afiladitos mientras pensaba en Tapia. Por fin el puente sobre el Eo nos daba una bienvenida asturiana con lluvia, como uno se merece. (Tapia era un laguito con ondulaciones, así que un cafecito en el Bar Marejada, en el puerto.

Nuestro centro neurálgico fue Luarca. Allí teníamos un camping maravilloso, muy tranquilo. Lo llevan unos alemanes, en lo alto de un acantilado, aterrazado. Todo césped, árboles y montones de hortensias haciendo de separación entre las parcelas y caminitos… con el cantábrico para desayunar y el cantábrico para las buenas noches, entre charlas y risas. Estupendo regalo.

De Luarca nos movíamos a las distintas playas y lugares; así visitamos el pueblo natal de Solana, Otur, y vimos su impresionante playa. Otras playas muy guapas de la zona son Barayo, todo un paraíso natural con el preámbulo de una larga caminata hasta la playa, Frexulfe, donde había un piquito de ¼ de metro atestado de surfistas y después una calita llamada El Fabal, que descubrimos entre caminos y cuyo acceso solo es posible a pie y sin vértigo, diría yo que incluso con alguna dote de funámbulo. Estuvimos toda una tarde nosotros solos en esa hermosa calita, mientras la sombra nos iba comiendo la arena.

Otras salidas desde Luarca fueron a Cudillero, un hermoso pueblo exmarinero (porque ahora vivirán prácticamente del turismo) y una ruta por el interior por la AS-219, donde vimos pueblos muy bonitos y nos hartamos a queso, chorizo y sidras en la sombra de los árboles de las orillas de un río llamado Esva.

Me sorprendió lo turístico que está todo. Vimos varios carteles de resistencia de algunos pueblos a convertir sus campos en urbanizaciones y otros ya muy sumergidos en todo el ajetreo del turismo, como son Tapia, Puerto de la Vega, Cudillero o Luarca. Supongo que para esa zona de Asturias le vendrá bien pero espero que la administración tanto del principado como las administraciones locales y las competencias del estado español con respecto a costas sepan cuidar, respetar y mantener esa costa. También me fijé en la autovía que están construyendo. Para Asturias será importante y necesaria, no lo niego, ni se puede negar, pero tendrán que tener en cuenta a la población que secciona en dos, ya que divide totalmente la costa de la montaña y después de tomar una salida de la autovía te das cuenta que podían haber empezado por mejorar carreteras entre los pueblos y accesos y señalización entre si.

En fin, me vengo con unas ganas muy grandes de volver a esa zona. Luarca la verdad es que me encanto y es muy acogedora, no se si por lo uterino de su ubicación o por que siempre me había imaginado un pueblo como ese en alguno de esos sueños o de esas historias que se imaginan, para pasar el rato. Además ya nos hemos hecho clientes para cada vez que pasemos por allí, del la cafetería Colón… tranquila, buen ambiente, buena música, libros, cuadros, fotos, recuerdos, cerveza y un billar gastadito, donde puedes tranquilamente empezar a jugar con amigos y acabar jugando con algún marinero retirado o un alemán propio de Luarca (¿por que habrá tantos alemanes por allá?). Me imagino viviendo allí… no estaría mal… olas y cervecillas los domingos por la mañana, en el puerto, fotosíntesis para el cuerpo y poniendo la oreja, a ver que se cuece en el pueblo… a ver si sube el mar…


Barcas. (Luarca, Asturias)


María y sus piedras. (Otur, Asturias)


El menda en plan gurú, mirando al mar, tratandolo de tú. (Otur, Asturias)

Playa de Otur, marea baja. (Otur, Asturias)

La vaca que ríe. (alrredeores de Luarca, Asturias)

Vista desde el mirador de Cudillero (Cudillero, Asturias)

Vista parcial del Castro de Viladonga (Viladonga, Lugo). Por la ubicación no es comparable al de Castro de Baroña (A Coruña) pero para apreciar realmente un Castro, este es el lugar adecuado, sobretodo por el museo que tiene al lado.

En el museo del Castro de Viladonga. (Viladonga, Lugo)

Playa de Barayo, vistas (Pto. de Vega, Asturias)

Atardecer en Luarca (Luarca, Asturias), vistas desde el camping "Los Cantiles"

Afgano, El perro del farero. (Cabo Estaca de Bares, A Coruña)

Cosa extraña para bloquear el acceso a una puerta. (Faro de Bares, Estaca de Bares, A Coruña)

Principales utensilios para bajar a la playa. Alpargatas, Invento, peseta. (A Fragata, Ferrol, A Coruña)

sábado, julio 01, 2006

de vacaciones...

Queridos lectores, visitantes, amigos... el blog estará en "stand by" durante algún tiempo. Nos vamos de viaje; una semana, de camping. Primero a la costa Ártabra y después a la sección cantábrica que va desde Estaca de Bares hasta Cabo Peñas. El objetivo no son las olas ya que soy el único que hace surf del viaje, pero me llevaré un par de tablas y los bártulos y espero que me coincida algo de mar para surfear, por lo menos en la zona de Ferrol y me gustaría coger algo en Asturias... el resto será turisteo y disfrutar de los sitios que no conocemos, de la naturaleza, del cantábrico y sus aguas templaditas y de la gastronomía... a propósito de la gastronomía... en homenaje a Asturias y a esa gran comida que nos saca de más de una cuando vamos de camping, "La Fabada de Lata" aquí está esta foto de la última vez que estuvimos en Asturias ( en Somiedo, más concretamente), para que veais que sirve para algo más que llenar los estómagos (en situaciones límite es increible lo que el ser humano es capaz de elaborar, hubo quien pensó en metaer la fabada dentro del saco y dormir con ella...)

... ya se, es verano y la foto no pega mucho...


P.N. Somiedo - Asturias (2004)

Hasta la vuelta!

lunes, junio 26, 2006

La guerra sucia de los poliésteres. (C10H8O4)


Walter Nieto, shaper de Zorlak Surfboards, concibiendo...

Te estas planteando la adquisición de una nueva tabla. Crees que eres libre en la elección, crees que es más sabia la elección pseudos-romántica de llamar al shaper de confianza y que lamine con poliéster o confiarte a la tecnología y cómodamente desde tu casa, vía Internet puedes elegir modelo última generación de la multinacional de turno, sabiendo que el diseño ha sido mil veces testado, estandarizado y fabricado en epoxi con tecnología patentada surftech.

Mentira.

El caso es que da lo mismo, vas a surfear igual; la elección “es tuya” de una manera muy limitada, la elección, prácticamente es la de tu bolsillo y la de los efectos de la publicidad y de la presión social, y cualquier clase de razón que intentes dar con mil argucias con respecto a este tema es una gran falacia construida para el consumo, francamente, una gran desviación de lo que crees pensar, desde el mundo del capital, una vez más, desvirtuando tu falsa libertad.

Sus razones: Hay que abrir mercado, jugar con la variabilidad de la demanda y que la gente gaste, gaste, gaste.

Es el mercado, la ley de la oferta y la demanda, la globalización, el capitalismo. Las leyes de las multinacionales.

Aún puedes rebelarte y seguir poniéndote jerséis de lana y no malgastar el dinero en membranas gore-tex, aún puedes ir a dar una vuelta por la montaña con las botas de cuero, aún puedes esto y también lo otro… y también puedes cultivar tu comida para no comer mierda. El caso es que no lo haces.

Los poliesteres son viejos conocidos; resinas de poliéster, PVC´s, resinas epoxi, polietilenos, poliuretanos, vinilos, Nylon, polipropilenos, PET´s… todos hermanos y viejos conocidos, desde principios del siglo pasado, polímeros que contienen el grupo funcional ester. Son parte de la columna vertebral de la industrialización, de la revolución tecnológica, de las guerras, de las carreras espaciales y de la madre que les parió.

Si no tienes tu tabla de epoxi aún, es porque de momento no ha interesado. No entraba dentro de los planes económicos de la industria petroquímica que surfeases con epoxi. Lo es ahora y probablemente, acabes deslizandote bajo tus pies con una tabla epoxi, por muy reticente que seas a ello, caerás de la burra y picarás el anzuelo, a la vez. Piensalo.

El epoxi no es nada nuevo. Lo has chupado, literalmente desde pequeño. Está recubriendo con una fina capa las latas de bebida, las latas de conservas, están en las pinturas de tu primera bicicleta, en el tan recurrido loctite, en la mayoría de las piezas electricas, en los barcos, en los barnices, en la imprimación que recubre el chasis de tu nueva fugoneta (o de tu vieja furgoneta), desde tu primera radio, hasta en los circuitos del ordenador que te está permitiendo leer esto. Una industria que genera, a día de hoy, más de 5 billones de dólares en América del Norte y unos 15 billones en el mundo entero.

Si no has tenido tu tabla de surf en epoxi ha sido porque no han querido.

El capitalismo es el culpable de todo (y esto es literal). Tus reticencias, tus cuestiones románticas, tu elección de “tus medidas” a través de tu “shaper”, no van a hacer entrar en razón al próximo surfer. Nadie será un cambia chaquetas, ni un hipócrita, por aceptar las nuevas tablas. Porque tu mismo estás garantizando ese hecho, consumiendo, avalando y confesandote como consumidor a un capitalismo que no entiende de nada más que de capital.

No es una visión catástrofistas… seguirá habiendo shapers (que por otra parte se irán adaptando al epoxi), seguirás teniendo tu laminado de poliéster, tu costumización firmada con tu nombre… pero el niñato que vuela por delante de tus nacices con una 4´8” con punta cuadrada, más parecida a un skate que a una tabla de surf, mientras tu remontas con “Tu Shape”, pesado y amarilleado, mil veces tocado y retocado, se reirá cuando te adelante remontando y te llamará friki… y volverás a ser un producto del capitalismo… ese consumidor minoritario que quiere aquello que cree elegir, y por supuesto, te lo van a dar.



viernes, junio 23, 2006

jueves, junio 22, 2006

Belleza














Belleza dúctil, plástica, polimérica.

Belleza elástica, fluida, elástica.

Belleza plurilíngue, pluridimensional, polivalente.


sábado, junio 17, 2006

La Momia


Publicado en Surfer Rule Nº61.
Era el año 1999, tenía 18 años.
Lo debí escribir un día sin olas como el de hoy.




La Momia.

[23 de Febrero del 2073, Oscar y yo comentando la ola].

-¡Buah! [... 1ª sección muy hueca...] perfecta.

-Olvidate, no existe.- insistí.

-Ya, pero...

-¡¿Pero que?! ¡¿qué, Oscar?!

-Habría que llamar a alguna revista... sacar fotos o algo. Esto es impresionante... de verdad.

-Mierda, ya me lo dijo mi padre, “ piensa bien a quien desvelas el secret, no intentes impresionar”

-Ya tío, ya te dije que guardaría el secreto... pero es que esta ola no tiene nada que envidiar a Pipeline... y además el sitio... esto es el mayor descubrimiento del surf desde que Simon Anderson introdujo el thruster.

-¡Calla mamón!

Ese día, ese maldito día le desvelé el secreto de La Momia S.E. (secret spot) a Oscar, un 23F, me sentó como un golpe de estado a mi ego, -¡TODOS AL SUELO!-... a partir de ahí me sentí sucio, me sentí tan mal con migo mismo... era como causar un desastre ecológico a escala planetaria... el secret ya nunca volvería a ser lo que fue, lo que representó; una tradición, una sensación, un auténtico santuario para mí.

En el pico de La Momia se respiraba una atmósfera claustrofóbica -“UNA PARA TODOS Y TODOS PARA UNA”-. Las masificaciones de la ola eran mayores que las de todo el North Shore junto, como coger olas en mi bañera (que es pequeña). En Junio de ese mismo año ya llegaba la autopista hasta el point y los hoteles se colgaban a lo largo de todo el acantilado, hasta el denominado mejor hotel del mundo, La Momia Palace******, puro lujo, todas las líneas aéreas ya tenían nuevo destino, National Geographic una colección de reportajes sobre el lugar y hasta en la nueva edición del Monopoli la calle más cara es La Momia Avd. (imprescindible para ganar).

Y el hijoputa de Oscar, - yo solo se lo dije al Pollo, no pensaba que...-, y claro, el cabrón del Pollo se lo dijo a su novia y ...¡coño que puta casualidad, su novia era la actual Directora de la Surfing Magazine!. ¡Primicia mundial para todo el mundo, un surfari formado por todo el Top 44 del momento surfeando La Momia!. ¡El sueño de todo surfer!. ¡Viva la Pepa!. ¡Joder! hay que ser gilipollas ¿no?. Mi paraíso se fue a tomar por culo.

Antes de todo esto, del jodido 23F, la ola era única, solo fue surfeada por mi familia; mi abuelo, mi padre, y yo. Mi abuelo Iago se debe estar revolviendo en su tumba (o donde quiera que esté) por mi culpa, él descubrió la ola allá por el año 1999 a la edad de 18 primaveras, la descubrió cuando iba en una Zodiac con un cargamento de droga o tabaco y desde el mar divisó un gran pico debajo de un acantilado de 60 m. de altura, desde lo alto del acantilado no se puede ver la ola, rompe bajo los pies, debido a la erosión del mar, si coges una ola y miras para arriba no hay cielo, hay un techo de piedra, la ola rompe dentro de una bóveda. Bautizó a la ola con el nombre de La Momia porque si te caza una ola en el pico te arrastra a rolos por el fondo (una gran laja de piedra lisa que se desprendió del techo) con mucha presión, como si fueras una momia en lo más profundo de una pirámide egipcia. Le desveló el secreto a mi padre cuando tenía 18 años ( por levantar una tradición, supongo) antes de una sesión en la desaparecida y mítica Jeffrey´s Bay donde desapareció en una marejada de 30 pies que venía directamente de la fría Antártida, se le dio por muerto ya que su cuerpo nunca fue encontrado (tampoco lo buscó nadie). Mi abuela me contó en el verano del año pasado, aunque no sé si estaría chocheando un poquito, que remontó la rompiente como un campeón y remó 5 o 6 millas marinas donde le esperaba un barco para llevárselo, según mi abuela, a Iago le perseguía la mafia oriental (mi abuelo: surfer, traficante informático, narco y capo de la mafia mundial, que cabrón.) por traficar con importante material informático por unos cuantos billones de dólares ( que se los debió meter por el culo, porque ni yo, ni mi padre, ni mi abuela vieron un duro) que le ofrecía el Pentágono, bueno, que al final el material se lo dio a Cuba (actual potencia mundial) por un poco menos de dinero, pero les hizo un pequeño favor, ahora los estadounidenses intentan cruzar a nado desde Miami. Así que si es verdad que escapó ahora se debe estar pegando la gran vida surfeando en longboard por las islas de los mares del sur en un barco pirata capitaneado por el padre de Pipi Calzaslargas.

Y el hijoputa de Oscar sabía que yo surfeaba en un secret y me sobornó con presentarme a una tía de la que me había enamorado y no me atrevía a hablarle y claro, entre que me gustaba tanto y que me había emborrachado para ahogar mis penas... allá fue mi secreto (también porque siempre que surfeaba la ola estaba acojonado y necesitaba compañía, y Oscar era mi mejor amigo). Por cierto aquella chica ahora es mi novia con la que tuve un hijo, otro Iago más al que ya no podré desvelarle ninguna verdad como La Momia a sus 18 años. Una ola con una bonita historia con final infeliz porque ahora ya no hay ni ola, ni secreto, ni hostias... (ni Oscar) el otro día con tanto hotel, aeropuertos y cámaras de National Geogrphic el acantilado se fue al carajo y se precipitó sobre la ola, a los de arriba no les pasó nada, bueno acabaron unos metros mas abajo, pero la ola y Oscar (que surfeaba la Zurda) desaparecieron.

...¡ay! el hijoputa de Oscar,... ¿no querías La Momia?, pues toma momia.

Nota: Dentro de unos miles de años, si alguien encuentra un fósil de un surfer, que sepa que se llama Oscar.

iago b (1999)


jueves, junio 15, 2006

Surfeando entre astros, satélites y planetas....

Santa Cruz, California. Foto: Patrick Trefz (Surf Europe Nº39)


(No se si es por estos post últimos, por la parada en seco del esguince o por mi imaginación espídica, que uno piensa acerca de todo.(

¿Cuantas veces... ¿cuantas veces habeis estado en el agua mirando la luna, el sol, el cielo...? Sobre todo esto pasa en los crepúsculos, en los amaneceres, en los atardeceres. Entre serie y serie. El despistado se despista, probablemente esté jugando con el agua entre sus manos o hipnotizado con las irisaciones del agua en las últimas luces. El concentrado mira fijamente el horizonte, esperando signos de revelación, en posición automática, ensimismado en el pico, pero en posición. Los amigos charlan con sonrisas, con gestos de surfing, solo son dos, solo son tres, y rien. Otros reflexionan acerca de ese astro luminoso que da calor o de esa luna que impresiona y que aún permite alguna ola más. Esa Luna globosa magicamente suspendida. Ese sol supremo. Hacedor.

Es bastante sorprendente, abrumador, diría yo, el imaginar toda esta composición tan sinfónica, tan orquestal.

Hace no se cuanto tiempo, hice un homenaje poético a la relación entre el Sol y la vida, nosotros, la Tierra.

Es algo así como "poesía científica" y se titula...

Mutualidad relativa: diálogos diáfanos en el infinito entre lo que somos y el Sol.

Sale el Sol; y brilla; y sube; y sigue.

Todo el día. Para mí él es quien se mueve, con 8 minutos y pico de retraso que no quieren decir que no sea verdad.

¿Cómo somos nosotros para él; 8 minutos y pico antes?

Somos promesa. Viviremos.

Dice; ¡Vivirán!, pronunciado entre látigos fulgurantes de infierno con H radioactiva.

¡Vivirán! Escrito en cada radiación de imperativo calor.

Vivirán cada día, - piensa-, mientras no deje de exclamarme.

Vivirá cada día, pensamos, mientras seamos promesa entre intervalos de 8 minutos y pico.

Él nos inspira y 8 minutos y pico antes él se expira. Somos promesa y promete: ¡Vivirán!, que no quiere decir que no sea verdad.



por iago b.


Rob Machado; Atardecer en las Mentawai.
Foto: Sylvain Cazenave. (SR Nº100)

miércoles, junio 14, 2006

La Luna.


Hay varios motivos para este post. Es una conjunción, al fin y al cabo, como todo en esta vida. La foto que encabeza el post es maravillosa y la ha sacado Clau en su blog no hace mucho; mírala bien. Inocent, en su último post nos dejaba como anécdota un enlace que cuestiona la verdad sobre la llegada a la Luna. En el blog de Nacho, de publican fotos de un viaje a Maldivas donde se envidia unas imágenes índicas a bordo de un barco, con jornadas su surf y de pesca... El caso es que soñando un poco, en casa, con una composición triangular del tipo mar-barco-luna he recordado un pasaje de un libro, "Eh, Petrel"que tampoco hace mucho que hablaba de el en el blog.

Lo he vuelto a ojear, una vez más, recordaba este pasaje en el que hablaba de la luna, de su luna, con gran tristeza, con gran ternura... me parece increiblemente bonito y he decidido transcribirlo para que así lo podais leer y compartirlo con vosotros. Espero que os guste.

Fragmento de "Eh, Petrel. Cuaderno de un navegante solitario" de Julio Villar. 1974.
(páginas 30 y 31)

"La Luna está llena. Redonda. Brillante.
En el mismo abrigo estamos fondeados tres veleros. Ophélie, Kantreidi y Mistral.
Hemos cenado en Opélie y nos hemos retirado cada uno a nuestro barco. No era ni muy tarde ni muy temprano cuando nos hemos ido remando en nuestro chinchorro. Habíamos hablado un rato, como cada atardecer, pero creo que hoy todos teíamos ganas de estar a solas.
Está tan bonita la luna esta noche...
Los tres barcos están quietos, descansando, recortándose en la palidez de la noche, en su isla desierta.
La playa brilla y se ven las siluetas de los matorrales y de los árboles de la isla. Las colinas se dibujan claras, inmóviles. De vez en cuando, muy de vez en cuando, se oye el ladrido o la tos de una foca.
Del barco de Pierre, no muy lejos del mío, me llegan limpiamente los sonidos suaves de su flauta. Yo no veo a Pierre. Debe estar sentado, solo, en el puente. Vestido con su viejo short y su vieja camisa, debe de estar soplando, con los ojos cerrados, por la caña de su flauta.
Toca, Pierre, sigue tocando. Que lo haces bien. No te retires tan pronto, que se está muy bien aquí, con esos sonidos que tú lanzas a la noche y con esa luna tan grande, tan grande, tan grande...

Será ya de madrugada. Lo digo porque mi luna ha recorrido ya más de medio cielo. Me iba a acostar, y no sé por qué, al entrar en la cabina, he puesto la radio. ¿Será que no quiero dormir todavía? Porque la verdad es que no creo que tenga hoy la necesidad de saber lo que ocurre hoy entre los hombres. En esta isla desierta, con sus iguanas, sus chumberas y su luna, me siento bien y no tengo añoranzas de lo que pasa en otros lugares del planeta.
Hablan de la Luna. Una radio repite la noticia. Lo hace dando gritos excitados, peor que un charlatán de feria. Me cuesta entender, me resisto a creer lo que está diciendo.
"Apolo" ha llegado a la Luna. Por primera vez en la historia, el hombre llega a su satélite. Y por si esto fuera poco, filma sus evoluciones por allá y las transmite en directo a las televisiones de la tierra.
Apago. No puedo comprender. Mejor hubiera hecho de no ponerla... esa radio maldita.
Salgo de la oscuridad de mi cabina y miro a esa Luna, que ya no es la misma de antes... la mía... la que yo he mirado toda esta noche hasta la madrugada... No es esa, no. Algo me duele. Quiero llorar...
¿Que te han hecho, Luna? ¿Por qué?

Silencio. Silencio. Soledad. Y luna grande, blanca, femenina. Tristeza."



Me he vuelto a emocionar.



lunes, junio 12, 2006

"Todos tenemos un paisaje marino en el espíritu"


"Todos tenemos un paisaje marino en el espíritu" - Kenneth White.



Philip Plisson, fotógrafo francés, peintres de la marine, con un trabajo de más de 220.000 imágenes y de 26 libros; Ouessant, L´île où finit la terre, Écosse, Paysages de Bretagne, Phares Ouest, Pêcheurs d´Images... Mer.


Mi madre me regaló Mer en una ocasión. Para mi un libro es un gran regalo. Un libro como este es un gran regalo... es uno de esos libros que no te compras por carísimo. Es un libro para regalar. De estos libros que pesan lo suyo. Gran formato. Papel de calidad, con fotos a toda página, incluso con fotos desplegables. Para pasar tardes de tormenta con un café y quizás algo de música, de la que más te guste para esos momentos.

Es un fotógrafo fascinado por el mar. Fotógrafo de regatas, arrecifes, faros apunto de ser absorbidos, tormentas, grandes rompientes, navegantes, marineros, meteorología, luces... como dice el libro -"...Philip Plisson ha conseguido sublimar la imagen que ofrece la naturaleza... cerca de la pintura-fotografía. A la manera de Turner, y de los grandes pintores marinistas, este fotógrafo posee el arte de captar la luz del océano"- (por cierto, me encanta Turner. He crecido con una lámina enorme en las paredes de las casas de mi infancia).

Horas y horas de trabajo, de espera, de la luz perfecta, de kilómetros y kilómetros de viajes. Imagenes reforzadas con texto de Yann Queffélec.




Antes comentaba lo del cuadro de Turner en mi casa. Recordado desde mi infancia. Esta era la lámina en cuestión.
"The Fighting temerarie". J.M.W. Turner (1983)

Siempre pensé que mi padre, marino, estaría haciendo algo en esa imagen, teniendo algo que ver... imaginandolo, de alguna manera en sus ausencias, mientras estaba embarcado.

Siempre pensé que esa sombra del primer plano, probablemente algún poste de señalización, era una sirena triste, que asomaba la cabeza, con últimas luces, no se porque.